“Control, la vida de Ian Curtis” (2007)

Joy Division fue una de las mejores bandas de la década de 1970, y de toda la historia del rock. Pero quien vea la película Control, la vida de Ian Curtis esperando conocer su historia, se llevará una decepción. Pues Control, como bien indica el título, es “apenas” una biopic de Ian Curtis, el malogrado cantante y líder de la banda. Y digo “apenas” entre comillas porque pese a esta limitación en sus objetivos, Control es una muy buena película.

Control apunta a mostrarnos a Ian Curtis como persona, no como artista. Y cumple con su meta: a lo largo del film vamos viendo su personalidad tortuosa, sensible y sobre todo contradictoria. Vemos a alguien que ansiaba irse del suburbio manchesteriano gris y monótono donde creció, y que luego, en el cenit de su carrera, se sentía agobiado por la fama y la presión de los fans. Alguien que se casó muy joven con una chica del barrio, se aburrió de la vida de casado al poco tiempo, comenzó un romance apasionado con una diplomática y periodista belga mucho más linda y sofisticada, pero a pesar de todo se resistía a aceptar el fracaso de la relación con su esposa. Alguien que, tras descubrir que padecía epilepsia (una enfermedad mucho más difícil de tratar en esa época que ahora), se sentía atormentado por la posibilidad de morir precozmente a causa de su condición, y sin embargo terminó quitándose la vida.

Si hay algo que no puede decirse de Control, es que sea una película coral. El actor que interpreta a Curtis casi siempre se devora la pantalla. La única capaz de estar a su altura es Samantha Morton, quien interpreta a su esposa Debbie. Morton es una actriz genial, y pese a que quizá sea demasiado mayor para hacer de Debbie (al menos en las primeras escenas, cuando Ian y Debbie son adolescentes de dieciséis y diecisiete años), logra reflejar bastante bien lo que debía sentir por Ian, una mezcla trágica de amor e incomprensión. La última escena entre ellos dos es brillante, porque ambos actores te permiten sentir empatía por sus respectivos personajes y comprender por qué cada uno hizo lo que hizo.

En cualquier caso, Control está pensada para aquel que ya conoce bien la trayectoria pública de Joy Division y siente curiosidad por la vida privada de Curtis. En cierto sentido lo que ocurre con la trama de la película es lo mismo que ocurrió en la dinámica de la banda: en vida, Curtis parece haber opacado a sus colegas de Joy Division, pese a que ellos eran músicos tan talentosos como él (el hecho de que, según tengo entendido, tras su muerte hayan fundado otra gran banda como New Order lo demuestra). Hay que señalar, por otro lado, que los actores que interpretan a los integrantes de Joy Division se parecen mucho a los músicos reales, a pesar de que he leído críticas que afirman lo contrario; en todo caso, los actores son un poquito más atractivos, pero el parecido existe. El manager de la banda le aporta un poco de comic relief a la historia en varios tramos, pero como he dicho arriba, casi toda la atención está puesta en el drama de Curtis. Un detalle curioso es que en la última escena musical de la película aparece como extra la hija de Curtis, Natalie.

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2 comentarios

  1. No te puedo creer D:
    yo ayer vi una parte en el canal infinito D:

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