Mad Men

La serie Mad Men comenzó a emitirse en los Estados Unidos en 2007, pero yo recién la conocí el año pasado, gracias a Helena Dax. Sus constantes menciones al programa en su blog despertaron mi curiosidad, y el hecho de que Matthew Wiener, el guionista de las dos últimas temporadas de Los Soprano, estuviera involucrado, fue otro punto a favor.

Primero debemos explicar el título. “Mad men” es un término que se utilizaba en la década de 1950 para referirse a los ejecutivos que trabajaban en la Avenida Madison de Nueva York. Era un juego de palabras: “Mad” significaba al mismo tiempo el diminutivo de “Madison”, y loco. El primer capítulo de la primera temporada arranca con un texto que explica el origen del término, y añade que fueron los propios ejecutivos de la Avenida Madison quienes lo acuñaron.

El protagonista de Mad Men, a rasgos generales, es Don Draper, un creativo publicitario muy exitoso que trabaja en la agencia Sterling Cooper, durante la década del ’60. Draper es un hombre contradictorio: a pesar de ser una pequeña celebridad en el mundillo de las agencias publicitarias por su habilidad para crear propagandas que llegan al corazón del público, es absolutamente reservado acerca de su vida privada. No confía prácticamente en nadie; solo hay un personaje, quien aparece bien avanzada la serie, que conoce todos sus secretos y con quien Draper se atreve a desahogarse. Otra característica de Draper es que es muy mujeriego. Actualmente lo consideraríamos casi un adicto al sexo, pero en los ’60 su promiscuidad no era mal vista, pues era casi una regla entre los hombres de su círculo (con las mujeres era otra historia).

Otro de los personajes principales es Peggy Olson. En el primer capítulo ella comienza a trabajar como secretaria de Draper, pero [ADVERTENCIA: SPOILERS] en la primera temporada consigue ser ascendida, gracias a una frase muy afortunada, y logra formar parte del equipo de creativos publicitarios capitaneado por Draper. Así, Peggy consigue romper el famoso “techo de cristal” que impedía a las mujeres ascender en las grandes empresas de la época… pero encima de ese techo hay muchos, muchos más, y a lo largo de la serie vemos cómo ella se esfuerza por, al menos, resquebrajarlos un poco [FIN DE LOS SPOILERS].

Peter Campbell es un ejecutivo de cuentas de Sterling Cooper. No se ocupa de crear publicidades, como Draper, sino de las relaciones comerciales entre la agencia y sus “cuentas”, o sea, las empresas que la contratan. Tiene sentimientos mezclados hacia Draper: por un lado admira su carisma a la hora de lidiar con los empresarios y venderles ideas, y por el otro se siente menospreciado por él. Así, al mismo tiempo que muchas veces desea derribar a Draper, también ansía obtener su aprobación, y esa constituye su mayor debilidad.

Otro personaje del que vale la pena hablar es Joan Holloway, [ADVERTENCIA: SPOILERS] que en la segunda temporada se casa y pasa a llamarse Joan Harris [FIN DE LOS SPOILERS]. Joan es la jefa de secretarias de Sterling Cooper. Se trata de una mujer muy experimentada, que conoce al dedillo todos los tejes y manejes de la oficina, y que sabe utilizar su atractivo físico para manejar a los hombres a su antojo. Peggy y ella tienen una relación bastante amigable, pero son dos mujeres muy diferentes entre sí: mientras que el objetivo de Joan es más convencional, o sea triunfar casándose con un hombre exitoso (en el primer capítulo le dice a Peggy: “En un par de años, con los movimientos adecuados, estarás en la ciudad con el resto de nosotros. Claro que si verdaderamente haces los movimientos adecuados, estarás en el campo y no tendrás que trabajar en absoluto”), Peggy aspira a triunfar en un mundo de hombres. Christina Hendricks, la actriz que encarna a Joan, ha logrado crear a un personaje visualmente impactante: siempre que ves a Joan caminar por la oficina sientes que te quedarás mirándola embobado, como el resto de los varones de la serie (con la excepción de Don, que parece ser uno de los pocos inmunes a sus encantos). Joan es lo más parecido a una veela que haya visto en mi vida.

Los vestuarios y los escenarios de la serie recrean muy adecuadamente los años ’60, pero lo mejor de Mad Men es la manera en la cual recrea las mentalidades de la época. Todo lo que dicen y hacen los personajes está imbuido en el clima de los ’60, con una mezcla de gran conservadurismo, herencia de los ’50, y de vientos de cambio. Las actitudes hacia el sexo extramatrimonial, los métodos anticonceptivos, el divorcio, el aborto, la homosexualidad, las cuestiones raciales y de género, las drogas, el alcohol, el tabaquismo, todo está atravesado por esa contradicción, y es el rasgo, para mí, más atractivo de la serie.

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1 comentario

  1. tambien la conoci recien no mas y me quede enganchado desde el primer capitulo de Mad Men

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