“Interiores” (1978)

Woody Allen es un director de cine célebre por sus comedias románticas, generalmente protagonizadas por personajes neuróticos y con escasa o nula suerte con las mujeres —casi siempre encarnados por él mismo—. No obstante, no se trata simplemente de comedias livianas y pasatistas: siempre hay en ellas una gran cantidad de interrogantes significativos sobre la vida y la muerte, sobre el amor, sobre la familia, sobre la culpa y muchos otros temas.

En las escasas ocasiones en que Allen abandona la comedia y aborda el género dramático, esas preguntas aparecen con muchísima más claridad. La película sobre la que quiero hablar ahora es Interiores. Filmada en 1978, fue el primer drama de Allen, y, si no me equivoco, el primer largometraje en el cual él no interpretó a ningún personaje.

Interiores cuenta la historia de una familia compuesta por el padre, Arthur (E. G. Marshall) y la madre, Eve (Geraldine Page), un abogado y una decoradora de interiores, ambos muy exitosos en sus respectivos trabajos, y por sus tres hijas, Renata (Diane Keaton), Joey (Mary Beth Hurt) y Flyn (Kristin Griffith). Tras muchos años de matrimonio, Arthur inesperadamente se separa de Eve, y esa separación hace que todas las tensiones de la familia salgan a la luz. La relación entre las hijas entre sí y con sus padres es puesta en tela de juicio, así como el vínculo entre Renata, Joey y sus respectivos maridos. La situación se vuelve aún más conflictiva cuando Arthur anuncia sus intenciones de divorciarse de Eve y casarse con otra mujer, Pearl (Maureen Stapledon).

Si hay algo que caracteriza a Interiores es su austeridad. La iluminación de todas las escenas es muy fría, los colores de la ropa de los personajes son sobrios (con la notoria excepción de Pearl, que aparece siempre usando colores vivos como el rojo o el rosa, sin duda simbolizando que ella es capaz de brindarle a Arthur la felicidad que Eve —que aparece en su primera escena vestida de un color que ella misma define como “hielo gris”— no podía darle, pese a ser mucho menos inteligente y sofisticada) y solo hay música en una escena de la película.

Es muy sorprendente que Allen haya tomado el riesgo de dirigir una película como Interiores en ese tramo de su carrera; hay que recordar que su primer film fue estrenado en 1966, y que si bien en los ’70 había tenido ya grandes éxitos como Bananas, Todo lo que usted siempre quiso saber sobre el sexo (pero no se animó a preguntar) y Annie Hall, aún estaba muy lejos de convertirse en un director consagrado. También hay que señalar que de la misma manera que en Stardust Memories (1980) se puede advertir la influencia del cine de Federico Fellini sobre Allen, Interiores está impregnada de elementos típicos de las películas de Ingmar Bergman, otro director a quien Allen admira profundamente y a quien volvería a homenajear una década después en Otra mujer (1988).

En suma, si bien la historia es realmente desgarradora, creo que es una película que merece ser vista. Si tuviera que calificarla, le pondría un 10, sin dudar. Se la puede descargar en este post de Taringa!, que contiene la filmografía completa de Allen. Les recomiendo que se apuren antes de que venga la patrulla del copyright a dar de baja los links 😀

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