Un poco de rosca política

El panorama electoral se va aclarando poco a poco.

Ricardito Alfonsín —que aspira a ser algo así como el Jorgito Alessandri argentino— será el candidato a presidente opositor. Puede ser que cierre alguna clase de acuerdo con el PRO para llevar como su candidata a vicepresidenta a Gabriela Michetti, que por razones desconocidas es considerada más progre que Mauricio Macri (supongo que porque es mujer, anda en silla de ruedas y no tiene ese acento típico de las personas criadas en un country que hace que los discursos y declaraciones de “Maurice” sean casi ininteligibles), aunque su aspiración es desde hace mucho tiempo llevar a Hermes Binner como compañero de fórmula. Habrá algunas otras candidaturas opositoras testimoniales dando vueltas, como las de Elisa Carrió, Felipe Solá, José Saúl Wermus (mejor conocido por el innecesario seudónimo “Jorge Altamira”), Eduardo Duhalde —o como lo llama Jorge Asís, el Piloto de Tormentas (generadas)— y, si se confirma el rumor que levanta acá el Ingeniero, Alcira Argumedo por Proyecto Sur. Pero la contienda real será entre CFK y Ricardito.

Fernando “Pino” Solanas y Macri han corrido a refugiarse a la CABA, lo cual los pone bajo una luz muy negativa. Solanas y su Proyecto Sur hicieron una elección respetable en 2007, quedando quintos a nivel nacional —bastante para un partido que había sido fundado ese mismo año— al obtener casi el 2% de los votos (alrededor de 300 mil; en este excelente blog pueden leerse los resultados). En 2009 obtuvieron el 24% en la CABA (casi 450 mil sufragios; resultados acá). Todo esto apunta a un crecimiento significativo de votos, que no se vio acompañado por la formación de una estructura partidaria a nivel nacional que le permita hoy a Solanas sostener su candidatura a presidente. Lo mismo puede decirse respecto a Macri, quien no solo corría riesgo de perder las elecciones presidenciales sino también su propia base de operaciones, el gobierno de la CABA. Y ahora ni siquiera siendo él candidato a jefe de Gobierno en lugar sus “delfines” Michetti o Rodríguez Larreta se puede garantizar un triunfo del PRO en la capital.

En la Provincia de Buenos Aires lo más probable es que gane Daniel Scioli. Preferiría un triunfo de Sabbatella —y de hecho, pienso votarlo a él—, pero la reelección de Scioli es menos mala que una eventual victoria de Francisco de Narváez, alias el Pibe Valderrama. De Narváez tiene una carrera jalonada por los cambios de vereda: en las elecciones de 2001, según él mismo confesó, votó al hoy olvidado Luis Zamora; en 2002-2003 fue el financista de la campaña por la reelección de Carlos Menem; en 2005 fue candidato a diputado en la lista de Chiche Duhalde; en 2007 fue candidato a gobernador sin adosar su boleta a la de ningún candidato presidencial, utilizando el memorable slogan “el Presidente que sea, con el gobernador que debe ser”; en 2009 formó una alianza con Macri y Solá que le permitió ganarle a Néstor Kirchner; en 2010 —habiendo estallado por los aires ese “triunvirato”— especuló con la posibilidad de que Scioli se rebelara contra el kirchnerismo y se candidateara a la presidencia, dejándole a él el camino libre en la PBA, y ahora quiere ser el candidato a gobernador de Ricardito Alfonsín. El problema es que Margarita Stolbizer, aliada de Ricardito, también quiere la candidatura a gobernadora y se rehúsa a avalar un pacto con De Narváez. No obstante hace poco desde su espacio dieron señales en el sentido de que, si bien no compartirían nunca una lista con De Narváez, no rechazarían completamente la idea de que, mediante una colectora, tanto Stolbizer como el empresario colombiano lo lleven a Ricardito de candidato a presidente.

El último misterio que, para mí, queda por develarse es qué pasará con Hermes Binner y el Partido Socialista (PS). Actualmente Binner es gobernador de Santa Fe por una coalición de radicales y socialistas. Esa coalición irá a elecciones internas abiertas simultáneas y obligatorias el 22 de este mes; los candidatos son el socialista Antonio Bonfatti, ministro y delfín de Binner, el senador Rubén Giustiniani, también del PS pero viejo rival de Binner, y el intendente radical de Santa Fe capital, Mario Barletta. Si Bonfatti gana la interna, entonces Binner podría sentirse envalentonado para intentar ser, en vez de vice de Ricardito, candidato a presidente por un espacio de centroizquierda a nivel nacional. Stolbizer, en vez de aceptar a regañadientes ser solo una de las dos colectoras bonaerenses de la candidatura nacional de Ricardito, se pasaría a ese hipotético espacio. Solanas abortaría la posible candidatura de Argumedo y apoyaría la de Binner, lo mismo que Luis Juez en Córdoba. Quedaría así un escenario tripartito: CFK, Ricardito y Binner. Pero si el radical Barletta les ganara a Giustiniani y Bonfatti, entonces Binner tendría que ir corriendo con Ricardito a rogarle que le dé la candidatura vicepresidencial, para resguardar mínimamente su futuro político. Si ganara Giustiniani, en cambio, Binner también podría verse inclinado a una candidatura a presidente, pero más que una “jugada maestra”, sería una huida hacia delante.

Es muy apasionante presenciar estos vaivenes de los dirigentes opositores, principalmente porque uno sabe que no tendrán las consecuencias funestas que podrían haber tenido en otros tiempos. Mientras ellos disputan entre sí y no logran armar una alternativa mínimamente coherente, el kirchnerismo se prepara para su tercer gobierno, con CFK a la cabeza. En 2015, si se ponen las pilas, capaz que logren arañar algo 😛

Anuncios
Entrada siguiente
Deja un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: