Lecturas de enero

1. Aquí vivieron, de Manuel Mujica Láinez. Más que una lectura, esto fue una relectura, pues yo ya había leído el libro en formato digital unos años atrás. Son varios cuentos ambientados en una quinta de San Isidro, el primero de las cuales tiene lugar en 1583 y el último en 1924. En estas historias coexisten elementos sobrenaturales, como fantasmas, hechizos y hombres-lobo, con amores, odios y pasiones exclusivamente humanos. Mujica Láinez también es capaz de recrear con fidelidad la vida durante la época colonial y durante las diferentes etapas del siglo XIX: la Revolución de Mayo, el rosismo, la Generación del ’80, etc. Muchos cuentos empiezan siendo algo tediosos, pero todos al final consiguen atrapar al lector.

2. Los orilleros y El paraíso de los creyentes, de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. Se trata de dos guiones cinematográficos escritos a cuatro manos por Borges y Bioy en 1955. Los orilleros está ambientada en Buenos Aires, en la década de 1890, y retoma la temática de los “guapos” de barrio como herederos urbanos del “gaucho malo” del que hablaba Sarmiento en el Facundo y que tanto fascinaba a Borges. La trama gira en torno a Don Eliseo Rojas, un guapo de características legendarias a quien, como Kurtz en El corazón de las tinieblas, no vemos hasta el final de la historia; hay un diálogo memorable entre Morales, uno de los protagonistas, y el parroquiano de un bar, quien narra cómo Don Eliseo venció a un matón emponchado:

—Al emponchado le había llegado la hora, como a todos nos llega.

—Así será, pero cuando Don Eliseo dentra a tallar, siempre le llega al otro la hora.

Varios personajes, entre ellos Morales, buscan acabar con Don Eliseo por diferentes motivos. Hay quien lo hace por dinero, otros por miedo a sus represalias, otros por venganza, y otros por el mero deseo de batirse con un personaje de tamaña envergadura.

El paraíso de los creyentes es una historia diferente. Está ambientada a fines de la década de 1940 o principios de la de 1950, y cuenta la historia de un muchacho que, necesitando dinero para ayudar a su novia, se involucra con el mundo del hampa y participa de la lucha entre bandas rivales. La historia tiene mucho más que ver con Los siete locos y Los lanzallamas de Arlt que con Los intocables. No sé si como película hubiera sido una obra maestra, pero hay una secuencia en la que el protagonista experimenta una fantasía larga y paranoica que, en la pantalla, hubiera estado brillante.

3. Las zarinas, de Henri Troyat. Como podrán imaginar, fue mi fuente principal para escribir el post anterior. Troyat, cuyo verdadero nombre era Lev Aslanovich Tarasov y cuya familia debió emigrar de Rusia cuando se produjo la revolución bolchevique, escribió varias novelas y biografías. Las zarinas, publicada en 1998, cuenta la historia de las mujeres que, entre 1725 y 1762, gobernaron Rusia: Catalina I (zarina en 1725-1727), Ana Ivanovna (zarina en 1730-1740), Ana Leopoldovna (regente de Iván VI en 1740-1741) e Isabel Petrovna (zarina en 1741-1762). Es un libro corto, pero muy entretenido, con anécdotas dignas de ser narradas en el segmento “serio” de “La Venganza será Terrible”.

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