Crítica del episodio 3×04 de Game of Thrones (para novatos)

joffrey-margaery-septTraducción de la crítica de Alan Sepinwall de “And now his watch is ended” (“Y ahora su guardia ha terminado”), el 4° episodio de la 3ª temporada de Game of Thrones. El artículo NO contiene spoilers de los libros de Canción de Hielo y Fuego, porque su autor no los ha leído, así que aquellos que tampoco hayan leído las novelas o aún no hayan terminado de leer Tormenta de Espadas pueden leerlo sin spoilearse.

[ADVERTENCIA: SPOILERS DEL EPISODIO 3×04 A CONTINUACIÓN]

“No tengo dudas de que la venganza que buscas será tuya a su debido tiempo… si tienes lo necesario.” — Varys.

El origen secreto de Varys, relatado de manera fascinante por Conleth Hill, sirve como una metáfora elegante tanto para “Y ahora su guardia ha terminado” como para Game of Thrones en general. Es una historia de dolor y degradación, pero también de paciencia inquebrantable. El joven Varys fue raptado, horriblemente mutilado y descartado, pero encontró la manera de buscar venganza a largo plazo, dando un paso doloroso tras otro hasta llegar a una posición de influencia y poder que le permitiera capturar al hombre que intentó destruirlo; tener poder absoluto sobre el mago, de la misma manera en que el mago lo tuvo sobre él.

A lo largo del episodio, vemos personajes que esperan la oportunidad perfecta para alcanzar la venganza. Algunos, como Jaime Lannister (a quien le toca escuchar una versión del discurso de “Get busy living or get busy dying” de The Shawshank Redeption por parte de Brienne), parecen estar muy lejos de esa oportunidad. Otros, como el misterioso aliado-enemigo de Theon, están jugando a un juego que no podemos comprender aún. Pero Varys finalmente logra atrapar al mago, los amargados cuervos finalmente tienen una oportunidad de descargar sus frustraciones en Craster y en el Comandante Mormont, y en el asombroso clímax del episodio, Dany consigue su ejército, logra conservar a sus dragones y servirles un plato muy caliente de venganza a los crueles y condescendientes esclavistas.

Debido a lo densos que aparentemente son los libros, y debido a la logística de la producción, Game of Thrones inevitablemente termina teniendo más historia para contar que tiempo para contarla apropiadamente. Quizá no haya solución a este problema, o quizá la serie podría estar estructurada de una manera diferente, para que las mismas historias, con la misma cantidad de tiempo, tengan mayor peso. Pero tras ver un episodio como “Y ahora su guardia ha terminado” y me cuesta criticar la manera en que Benioff y Weiss están narrando sus historias, porque los grandes momentos del episodio se sienten como el resultado de una preparación muy paciente.

Hemos visto a Varys operar en las sombras de Desembarco del Rey, con muchas alusiones a cómo se convirtió en eunuco, pero ningún detalle concreto. Y lo hemos visto suficientes veces en acción como para saber que es una de las figuras más complejas y que inspiran mayor simpatía en la capital de Poniente. Su historia, y el enorme premio en la caja al final, compensó todo lo que habíamos tenido que esperar.

De manera similar, pasamos más de una temporada viendo a los cuervos atravesar las tierras de los salvajes, sintiéndose cada vez más frustrados con el terreno, la violencia y el tratamiento que reciben de parte de gente como Craster. Y debido a que sabemos que muchos de estos hombres se unieron a la Guardia de muy mala gana, en el mejor de los casos, su rebelión contra Mormont —un hombre bueno (y a juzgar por su forma de morir, duro), más apropiado para comandar un ejército tradicional— era bastante predecible, debido a los pequeños conatos de rebeldía que hemos estado viendo en los últimos episodios. Es una situación de sálvese-quien-pueda, que hará la vida más complicada para Jon Nieve, Sam, Elí y los demás al norte del Muro.

Pero la victoria absoluta de Dany en Astapor es la obra maestra del episodio, y el mejor ejemplo de que la manera deliberadamente fragmentaria de la serie de contar su historia puede dar resultados hermosos a veces. Los viajes de Dany a través del Desierto Rojo y Qarth estuvieron entre las partes más débiles de la 2ª temporada, pero su viaje completo a lo largo de toda la serie parece como destinado a desembocar en este momento. Daenerys de la Tormenta ha encontrado una manera de combinar los ideales que Jorah Mormont considera tan atractivos con la falta de misericordia que necesitará para recuperar el Trono de Hierro. Ella obtiene un ejército imposible de detener y los libera de una manera que los vuelve aún más leales a ella. Les deja claro a Jorah y Barristan por qué no deben volver a cuestionar sus decisiones frente a otras personas. Y al esperar para revelar su conocimiento del idioma valyrio en vez de confrontar al cerdo esclavista enseguida, ella obtiene todo lo que quiere (*), incluyendo su muerte y la destrucción de la cultura inhumana que él representa en Astapor.

* Esa escena también sirvió como recordatorio de lo genial que Emilia Clarke puede ser en su papel, cuando le dan buen material. No creo que Meryl Streep hubiera podido hacer mucho con esas escenas incesantes de “¿Dónde están mis dragones?” en la temporada pasado. Aquí su gran momento viene en un lenguaje extranjero (ficticio), y los subtítulos apenas son necesarios. Así de buena es.

Es una secuencia que opera a mayor escala que cualquier cosa que haya hecho antes Game of Thrones, incluyendo la batalla del Aguasnegras (donde solo vimos pequeñas partes de los combates). Y si bien la escena depende de las imágenes generadas por computadora para reflejar el tamaño del ejército de Dany y la magnitud de lo que hicieron en Astapor, cumple su función bien. Esto fue algo grande, la clase de momento que podría imaginar como el clímax de una temporada entera de la serie, y ocurre en el cuarto episodio.

Y es por eso que miro Game of Thrones, y por eso perdono aquellas partes que parecen tediosas o demasiado fragmentarias para dejar una impresión. Porque de vez en cuando, llega el momento en que mi paciencia, y la de la serie, es recompensada magníficamente, como ocurrió esta semana.

Comprendo que es imposible tener esta clase de momentos en cada episodio, o bien perderían todo significado e importancia. Pero si este fue el episodio 4, no puedo esperar para ver las locuras que el resto de la temporada nos tiene reservadas.

Otros pensamientos:

  • Más allá de todos los chistes relacionados con Buster Bluth, es sorprendente la simpatía que inspira el personaje de Jaime en estos últimos dos episodios, primero con la manera en que salvó a Brienne (a través de lo que ahora sabemos que era una gran mentira) y ahora con el dolor y humillación que está soportando por culpa de sus captores. Aunque, como dije antes, esto también se debe a que Brienne de Tarth ha cambiado su punto de vista sobre él y lo ha transmitido a los espectadores.
  • Todavía no tengo idea de qué diablos está sucediendo con el torturador/salvador de Theon, pero me gustó la reflexión de Theon sobre sus errores en la 2ª temporada: “Mi verdadero padre perdió su cabeza en Desembarco del Rey. Hice una elección, y me equivoqué”. Me preguntaría si fue esa confesión la que hizo que el chico misterioso devolviera a Theon al cautiverio, pero ellos ya habían regresado al castillo, ¿verdad?
  • Los Tyrell comienzan a hacer movidas para alcanzar el poder, a medida que Margaery sigue demostrando su don para manipular a Joffrey (para consternación de su madre), mientras que Olenna se alía con Varys para decidir que es mejor para ellos que Sansa se convierta en la “barba” de Loras antes que un peón en la búsqueda del poder de Meñique. Y si bien él no sería su marido ideal, Loras es probablemente la mejor de las opciones más recientes de Sansa.
  • Tywin señala acertadamente el complejo persecutorio de su hija al decirle “No desconfío de ti porque seas una mujer. Desconfío de ti porque no eres tan inteligente como crees”. Por el otro lado, se está engañando a sí mismo (como Cersei le dice) si cree que puede controlar a Joffrey mejor que ella.
  • El episodio no ofrece una solución al misterio de Podrick y las prostitutas de Meñique, dado que ni siquiera Varys puede conseguir una respuesta clara de parte de Ros sobre lo que sucedió. Su conversación al menos sirve para descartar la teoría de que Podrick fue demasiado tímido como para hacer algo con ellas y que ellas simplemente le devolvieron el dinero.
  • Parece que cada episodio nos ofrecerá una aparición increíblemente breve de un personaje. Esta vez fue el turno de Bran, puesto que pudimos ver otro de sus sueños de animales —esta vez, con una aparición de Catelyn, gritándole que deje de trepar— antes de despertarse cubierto de sudor. ¡Ni siquiera pudimos escuchar a Hodor hablar!
  • Arya aparece en la pantalla solo por un poco más de tiempo, principalmente para que pueda conocer a un nuevo personaje, Beric Dondarrion (interpretado por Richard Dormer, que no está emparentado con Natalie), el líder aparente de la Hermandad sin Estandartes. Lo más interesante de la Hermandad es que parecen ser potencialmente buenos y razonables, pero adoran al mismo dios que la gente de Stannis y Melisandre, que han sido mostrados como fanáticos temibles.
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