Crítica del episodio 6×03 de Mad Men

mm-s6-episode4-main-590Traducción de la crítica de Alan Sepinwall de “To Have and to Hold“, el tercer episodio de la sexta temporada de Mad Men.

[ADVERTENCIA: SPOILERS DEL EPISODIO 6×03 A CONTINUACIÓN]

“Es mucho mejor que dejar que mi imaginación vuele” — Don.

Don y Peggy presentan dos campañas publicitarias diametralmente opuestas a Timmy, el ejecutivo de Heinz. La de Don gira en torno a lo que uno no puede ver, con la promesa de la que imaginación de los lectores será mucho más poderosa que cualquier cosa que Stan y él puedan mostrarles. Peggy es más literal, dándole a Timmy la botella de ketchup que había querido ver en el anuncio de Don, grande y ostentosa. No deja nada a la imaginación, pero aún así atrae la atención del espectador.

Sin embargo, aún cuando Peggy parece estar teniendo éxito —e incluso roba la vieja línea de Don acerca de cambiar la conversación, lo cual Don es capaz de admirar aún cuando se da cuenta que está perdiendo—, al final Heinz no elige ninguna de las dos campañas (*). A lo largo de “To Have and to Hold”, los personajes hacen asunciones erróneas basadas en su imaginación, mientras que la gente que sabe la verdad entiende lo malas que son esas situaciones en realidad. Y al final, no importa si te imaginas la realidad o la miras a los ojos, porque terminarás desdichado.

* Esta información no es bien revelada al principio —si no sabes que J. Walter Thompson era otra agencia (verdadera) de aquellos años, es fácil suponer que es el nombre del colega de Timmy, y que Cutler, Gleason & Chaough obtuvo la cuenta—, pero el comportamiento sombrío de Ted y Peggy hace que nos demos cuenta que ellos también han perdido cuando la escena termina.

“To Have and to Hold” nos muestra las historias de cuatro de las secretarias de Don, antiguas y actuales (**), ninguna de las cuales está muy contenta con la situación que atraviesan en la primavera de 1968. Comencemos con Dawn, porque es la primera vez que sabemos algo de su vida privada —y, por lo tanto, la primera vez que Mad Men le ha prestado atención a la cuestión racial de esa época desde la perspectiva de una de sus protagonistas—. Nikki, la amiga de Dawn que está por casarse, tiene su propia impresión de lo que es el trabajo de Dawn, pero Dawn le explica lo aislada que se siente, sin tener noción de las políticas de la oficina, aún cuando está al tanto de que “todos ahí tienen miedo”. Luego de que Scarlett casi hace que la despidan, Dawn decide imitar un poco a Joan, asumiendo que todo será mejor para ella si aleja a todos los demás, siempre y cuando tenga el respeto de la única mujer socia de la agencia. Pero Joan, sabiendo lo que tuvo que hacer para llegar a ese puesto, responde a su idea con un tono de “ten cuidado con lo que deseas”.

** Me gustaría imaginar una versión alternativa del episodio en el que Allison y Lois combaten el alcoholismo, Allison lamentándose constantemente del mal momento que eligió para tener una relación con Don, Louis padeciendo estrés post-traumático después de haberle cortado el pie a Guy, y ambas siendo acosadas por el fantasma de Ida Blankenship.

Es un gran episodio para Joan, después de que ella tuviera poco más que cameos en las tres primeras horas de la temporada. Gracias a una visita de su vieja amiga Kate y de una discusión en el trabajo con Harry, ella tiene que recordar no solo lo que debió hacer para alcanzar su posición, sino todas las asunciones equivocadas que hacen los demás acerca de ella. Harry claramente sabe de la noche que pasó Joan con Herb, el ejecutivo de Jaguar, y ha elaborado su propia versión de los hechos donde esa es la única razón por la cual Joan pertenece a esa sala, cuando todos sabemos exactamente lo importante que ha ido Joan para la vieja agencia y para la nueva. Harry incluso imagina que Joan ha ido a acusarlo ante los demás socios, cuando es evidente que ella jamás los molestaría con algo tan trivial e irritante como eso. Lo interesante de ese conflicto es que mientras que, desde nuestro punto de vista, Harry es un cerdo cruel y sexista, desde su propio punto de vista —tomando en cuenta que el Departamento de Televisión ha sido responsable de gran parte del éxito de la agencia, pero él de alguna manera no consiguió ser ascendido a socio cuando fue creada por no haber sido lo bastante listo para exigirlo—, él tiene un motivo legítimo para quejarse. Y cuando menciona lo que hizo Joan “en la oscuridad”, hace que las expresiones de los socios se ensombrezcan, pues preferirían que no les recordaran lo que le pidieron a Joan que hiciera. (Por el bien de las imágenes que tienen de sí mismos, es mejor enfocarse en las muchas dotes profesionales valiosas que Joan aporta a la agencia, en vez de en su noche con Herb).

Kate, por su parte, llega a Nueva York envidiando la vida glamorosa que cree que tiene Joan, y la convence de pasar una noche exótica que las conduce a un lugar muy atípico para Joan, el East Village. (Como vimos el año pasado cuando se fue a tomar un trago con Don, Joan pertenece a la generación anterior). A la mañana siguiente, mientras padecen sus respectivas resacas en la cama de Joan, ella intenta corregir la idea de su amiga sobre lo que es su trabajo, pero Kate señala que al final eso es irrelevante: “No importa cómo te hagan sentir. Está ahí disponible para que lo alcances”.

Peggy no aparece hasta bien avanzado el episodio —tan tarde, de hecho, que en el borrador de mi crítica decía que habían dejado a Elizabeth Moss y Kevin Rahm fuera del episodio para balancear el presupuesto—, pero hace valer su tiempo con su gran presentación para Heinz. Pero debido a que no se ganó la cuenta, debió quemar varios puentes (algunos con Don, pero muchos con Stan, quien le manifiesta su descontento al salir del bar) a cambio de nada, al igual que Don y Pete arruinaron la relación de SCDP con la división de vinagres, salsas y alubias para tener una oportunidad de conseguir la cuenta del ketchup. (Don tuvo una experiencia similar, aunque al menos la vieja agencia sabía que perdería Mohawk tanto si conseguían American Airlines como si no la conseguían). Ambos soñaban con botellas de ketchup (aunque solo Peggy puso una botella en el anuncio, como quería Timmy), y terminaron peor de lo que estaban antes de emprender sus respectivas misiones secretas. (***)

*** Vemos otras imaginaciones volando, cuando Ginsberg se vuelve loco tratando de averiguar lo que Stan está haciendo en una habitación sin ventanas.

El episodio comparte su título con la telenovela ficticia de Megan, al mismo tiempo que nos muestra que Megan es, involuntariamente, protagonista de una telenovela muy real. Don se enfurece al verla besar a otro hombre, aún cuando solo está actuando, y sugiere que ella es una prostituta —y cuando Dick Whitman llama a su mujer una prostituta (como ya hizo, más abiertamente, con Betty en el último episodio de la 3ª temporada), sabes que su matrimonio está casi terminado—, justo antes de dirigirse al departamento de Sylvia, donde incluso le pone una moneda en la mano antes de llevársela a la cama y besarla de la misma manera en que “Corinne” fue besada por “Rafe”.

Ya sabemos que Don imaginó una versión de Megan mucho menos complicada que la verdadera, tal y como ella hizo con él. Ahora solo están tratando de sobrellevar las cosas, intentando fingir que se sienten felices en la compañía del otro —los swingers (****) Mel y Arlene parecen tener una relación mucho más saludable, aún cuando deben invitar a otras parejas para mantener las cosas animadas—, mientras que la pasión de Don es mucho más encendida por Sylvia. (La temperatura en mi living sube unos 10 grados cada vez que Jon Hamm y Linda Cardellini comparten escenas).

**** El gesto de fruncir los labios para mostrar desagrado y confusión de Hamm nunca deja de divertirme, así que toda la cena con Mel y Arlene fue una delicia.

Y sin embargo, incluso en esa relación, hay una diferencia entre lo que Don imagina que está pasando y lo que está pasando en realidad. Mientras se preparan para tener relaciones sexuales, él es distraído por la cruz en su cuello. Él sugiere, medio en broma, que ella lo usa para rezar por su regreso cuando él no está presente, pero ella le dice sin vacilar que reza “Para que encuentres la paz”. Hay que recordar que esta es la mujer que apenas parpadeó cuando Don le dijo que quería dejar de “hacer esto”, y le respondió con empatía: “Lo sé”. Si bien Sylvia se siente tan atraída hacia Don como Don hacia ella, no se hace ilusiones sobre lo que están haciendo. No necesita crear una imagen en su mente sobre lo que está pasando, porque lo ve muy claramente. Y sabe que —al igual que todas las personas que Dawn ve llorando y asustadas, mientras intenta comprender cómo funcionan las cosas en esa agencia publicitaria llena de personas blancas— simplemente están tristes.

Otras reflexiones:

  • Me gusta mucho que Peggy y Ted estén trabajando juntos, no solo porque permite que Peggy crezca como personaje, sino porque permite grandes momentos, como cuando los dos equipos de creativos se enfrentan cara a cara en la puerta de la suite de hotel. Vimos momentos similares cuando Ted apareció en la 4ª temporada, pero no tenían el mismo peso, porque Ted era solamente una mosca zumbando en el oído de Don, y no tenía a alguien que conociéramos y apreciáramos a su lado.
  • La manera en que Roger se divierte con Harry es una fuente infinita de entretenimiento para todos, ¿no? La escena posterior en la oficina de Cooper, por otro lado, nos ofreció un dato interesante, cuando Harry dijo que Bert solía ser Harry. Obviamente, no había un departamento de televisión cuando la Sterling Cooper original fue fundada, pero, ¿estaba sugiriendo que Bert fue antes un pequeño empleado del departamento de medios, como Harry lo era en la 1ª temporada?
  • Hay más y más conversaciones sobre Vietnam, tanto durante la reunión con el suegro de Ken como durante la cena con los swingers Mel y Arlene. Y, por supuesto, el cisma entre la contracultura y la cultura tradicional sigue siendo enorme, tanto si se trata de Joan tratando de encajar en el Electric Circus, o de Don sintiéndose escandalizado por los swingers (aunque la mucho más progresista Megan también lo está). Una de las razones por las que él está tan atraído hacia Sylvia es que ella es más cercana a Don en edad y temperamento; no le cuesta tanto comprenderla como sucede a menudo con Megan.
  • Si Harry ganaba 22.000 dólares al año en 1968, en 2013 ganaría un poco más de 143.000 dólares.
  • James Poniewozik hizo un buen hallazgo en Twitter: un poster del Electic Circus de 1967. La canción que sonaba en esa escena era “Bonnie & Clyde”.
  • Pete Campbell sigue intentando ser Don Draper, y sigue sin entender lo amplia que es la brecha entre ambos: le ofrece a Don usar su departamento de soltero, y Don replica con desdén que él ya vive en la ciudad. Pete no tiene nada que ofrecerle o enseñarle a Don en ese aspecto.
  • Aún así, Don tiene cierto respeto por Pete, lo que es mucho más de lo que se puede decir de Bob Benson. Es muy gracioso ver el escaso interés que Don muestra por cualquier cosa que diga o haga ese joven chupamedias.
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