Crítica del episodio 6×04 de Mad Men

mad-men-season-6-episode-5-jon-hamm-roger-slattery-600x400La semana pasada estuve muy ocupado con mi trabajo, así que no tuve tiempo de ocuparme de Mad Men como debía. Por eso recién hoy pude traducir esta crítica de Alan Sepinwall de “The Flood” (“La inundación”), el 4° episodio de la 6ª temporada de Mad Men.

[ADVERTENCIA: SPOILERS A CONTINUACIÓN]

“Esta es una oportunidad. Los Cielos nos están diciendo que cambiemos” ― Randall Walsh.

Matt Weiner a menudo dice que Mad Men es la historia de sus personajes, y no una clase de Historia, pero hay ciertos eventos de la década de 1960 que son tan enormes, en términos sociológicos, que es inevitable que se apoderen de la trama, incluso cuando eso demuestra por qué Weiner es tan reticente hacia la Historia. “Los adultos”, el episodio de la 3ª temporada sobre el (primer) asesinato de Kennedy, fue el que menos me gustó ese año, pues parecía un refrito de todas las anteriores referencias culturales a la muerte de JFK.

Y por un rato, durante “La inundación”, temí que íbamos a ver una remake de “Los adultos”, con los personajes atornillados frente a sus televisores (o escuchando sus radios), esforzándose por comprender la noticia de la violenta muerte de Martin Luther King. Pero a medida que pasábamos de la trágica y aterradora noche del 4 de abril al amanecer más incierto del 5 de abril, las cosas comenzaron a mejorar, y “La inundación” se sintió como un episodio de Mad Men, enfocándose en lo que sucedía con estas personas específicas a medida que atravesaban ese momento infame de la historia.

Pero mi veredicto final sobre “La inundación” depende del episodio que le siga.

El críptico vendedor de seguros Randall Walsh es un amigo consumidor de ácido de Roger, y la temporada pasada mostró al uso de LSD como una oportunidad para alcanzar una completa claridad. Cuando les cuenta a Don y a los demás acerca de la oportunidad que trae esta tragedia, la de llevar adelante una atroz campaña publicitaria, Roger y Stan lo tratan como una persona ridícula (*), pero la línea acerca del cambio tiene gran importancia en una temporada que ha visto, al mismo tiempo, muchos y pocos cambios.

* Ginsberg es tan extraño que es difícil darnos cuenta si se está burlando del cuento de la visita del fantasma de King a Randall o si realmente está interesado en escuchar más al respecto. Podría estar haciendo ambas cosas al mismo tiempo.

Por un lado, tenemos el espectáculo de terror que fue 1968 para EE.UU., y el enorme cambio en la cultura de la segunda mitad de la década, evidenciado en las modas, el ascenso de Peggy, la contratación de Dawn y otras cosas. Por el otro, tenemos a personajes atrapados en los mismos patrones de conducta; o, en el caso de Don, retornando a un patrón familiar luego de un intento prolongado de abandonarlo.

La regresión de Don me parece una dirección interesante y creíble para el personaje, pero también he notado una resistencia de parte de los fans y de otros críticos, no porque no crean que Don sea capaz de volver a ser Don, o porque no quieran que les caiga mal, sino porque parece que la serie está caminando en círculos con su personaje principal. Y si la serie simplemente va a hacer que Don vuelva a sus viejos hábitos y cometa los mismos errores una y otra vez, entonces quizá hayamos visto lo suficiente de ella. (Hasta ahora, la de Peggy ha sido la historia más interesante de la temporada.)

Pero “La inundación” sugiere el potencial de Don y los demás de transformarse, incluso si ese cambio no es resulta fácil para todos; en especial en esta época en la que el mundo parece lo suficientemente loco como para que el final de El planeta de los simios no parezca tan delirante.

Bobby Draper comienza el episodio rompiendo el empapelado de su dormitorio, insatisfecho porque no encaja de la manera en que debería hacerlo. Y a medida que su padre y los demás personajes atraviesan un mundo que parece estar desgarrándose como ese empapelado, Bobby sorprende a Don con su frase llena de empatía al acomodador negro acerca de lo bueno que es ir al cine cuando uno está triste. Don ha llevado a Bobby al cine para escapar de la locura que hay en el exterior (y para hacer enfadar a Betty, cumpliendo con la letra pero no el espíritu de su castigo), pero en ese momento él recuerda el sentimiento que luego describe a Megan, el de darse cuenta que las emociones que antes había estado simulando sentir hacia sus hijos son reales, “Y sientes como que tu corazón va a explotar”. Y si bien al regresar del cine él vuelve a beber y fumar mientras Megan se ocupa de sus hijos, es capaz de ir al dormitorio de Bobby y hallar palabras de consuelo para el niño. Dado que pasa casi toda la noche y el día siguiente preocupado por Sylvia, no creo que podamos esperar una transformación al estilo de “The Summer Man” para Don, pero incluso un pequeñísimo cambio en su actitud sería bien recibido en este momento.

Pete se muestra lo bastante conmovido por el evento como para tratar de hacer las paces con una Trudy impresionada pero aún así distante, y al día siguiente estalla de furia al ver que Harry solo está preocupado por la manera en que el asesinato dañará los intereses de SCDP. El progresismo de Pete (proviene de una familia de demócratas adinerados) y su (relativa) empatía hacia el problema de los negros son partes de su personalidad que rara vez vemos, pero que fue apropiado que emergieran a la superficie ahora.

Harry no es la única persona menos preocupada por la tragedia que con cómo lo afecta directamente. La agente inmobiliaria de Peggy intenta sacar provecho del peligro de disturbios en el Harlem para obtener un precio más barato para su departamento en 84 y York, y termina haciendo que pierda el lugar. (La oferta original le habría conseguido a Peggy el departamento.) Pero al final eso es lo mejor, porque Abe —distraído escribiendo una noticia sobre el frágil estado de la ciudad— le deja saber que no quería el lugar, porque imaginaba que Peggy y él criarían a sus hijos en una parte más multicultural de la ciudad. Peggy, al igual que la mayoría de los personajes, ha sido afectada por la historia más importante que ha tenido lugar alrededor de ella esta semana, (**) pero cuando Abe dice esas palabras —sin siquiera darse cuenta de lo que acaba de revelar—, todo lo que ella puede pensar es lo feliz que la hace sentir. (***)

** Me encantaron los abrazos paralelos a las secretarias negras; mientras que Phyllis recibe con alivio el abrazo de Peggy, Dawn no tiene idea de por qué Joan hace ese gesto, y ni siquiera se molesta en devolvérselo.

***Imagino que, mientras escribo esta crítica, muchos habrán hecho imágenes .gif de Peggy sonriendo en el sofá.

Para algunos, como los organizadores del banquete de los premios a las mejores publicidades (donde SCDP gana uno por la campaña para las alubias de Heinz que Raymond apreció tanto), la vida simplemente continúa. Para otros, la muerte de King es una oportunidad para reflexionar —por ejemplo, el padre de Ginsberg lo presiona una vez más para encontrar una chica y sentar cabeza—, o para tomar acción, como la decisión de Henry de presentarse como candidato al Senado estatal. (Lo cual, a su vez, le recuerda a Betty lo mucho que ha cambiado físicamente, ahora que tendrá una vida social intensa por primera vez en mucho tiempo.)

La serie, no obstante, es en última instancia acerca de Don, y el episodio termina con él asomado a su balcón, no mucho después que King fuera asesinado al asomarse al balcón del hotel donde se alojaba en Memphis. ¿Qué está pensando? ¿Qué va a hacer? Un par de escenas antes, Megan se queja de que no tiene idea de lo que él siente. Don es, para nosotros, mucho más transparente que para ella, pero incluso después que confiesa sus complicados sentimientos hacia sus hijos (y hacia su padre), no sabemos qué pasa por su mente cuando mira al cielo y escucha las sirenas debajo.

Lo que haga después no convertirá a “La inundación” en un gran episodio, pero podría convertirlo en uno más crucial.

Otras reflexiones:

  • Después de ser tan importante la temporada pasada, Ginsberg ha sido bastante marginado hasta ahora (en parte por el renovado interés de Don por su trabajo, o quizá porque Don ya no quiere dejar que el chico continúe superándolo), pero la sorpresiva cita a ciegas con Beverly, la estudiante del profesorado, nos reveló bastante cosas sobre nuestro extraño visitante de otro planeta, incluyendo el hecho de que sigue siendo virgen pese a vivir en esta época de amor libre.
  • Antes que comience el caos de Martin Luther King, el episodio comienza mostrándonos una clásica toma de la nuca de Don Draper… solo que es la nuca de Peggy, que supervisa su posible nuevo departamento en el barrio de Don en Manhattan.
  • La agente inmobiliaria se jacta que el “la línea de subterráneo de la 2ª Avenida” llegará pronto, para hacer al lugar más deseable. Cuarenta y cinco años después, esa línea sigue sin existir, aunque de vez en cuando se realizan trabajos de construcción. Sin embargo, la idea de Abe de comprar un lugar en el West ’80s es la indicada.
  • Alison Brie aparecía en los créditos como parte del elenco del episodio anterior, pero no apareció, lo cual, o bien fue un error, o bien significa que Brie filmó una escena que luego que eliminada. En todo caso, su nombre no fue una pista falsa anoche, pues Trudy apareció para rechazar la oferta de Pete de hacerles compañía a ella y a Tammy. La pelea con Harry fue un momento más memorable para Pete, pero me gustó mucho la sinceridad que Vincent Kartheiser reflejaba en esa llamada telefónica. Pete Campbell tiene humanidad, aunque no la vemos muy a menudo.
  • Y si bien las cosas marchan bien con Peggy y Abe, el interés de Ted por Peggy claramente va más allá de lo profesional. Se sienta en la silla de su novio, e intercambian una mirada significativa antes que comience la entrega de premios.
  • Aquí hay un relato pormenorizado de lo que sucedió en Nueva York la noche del asesinato, incluyendo el paseo por el Harlem del alcalde Lindsay.
  • Siempre me gusta ver a Joan con sus anteojos puestos, aún cuando no le permitieron ver bien a Paul Newman.
  • Si bien Roger no ha tenido mucho que hacer desde el primer episodio, es una delicia ver a John Slattery reaccionar ante los lunáticos que lo rodean. Su respuesta al intento de Randall de citar a Tecumseh fue maravillosa.
  • “Irías a Canadá de rodillas para buscar a tu novia”. Sí, Betty no tiene ningún resentimiento hacia la segunda señora Draper. También me gustó cómo la explicación de Don a Bobby de que “Henry no es tan importante” sirvió al mismo tiempo para tranquilizarlo y como un palo en su contra (en especial luego de que Bobby expresara su miedo de que a Henry —que ha sido más un padre para él últimamente— le dispararan, en lugar de a Don).
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4 comentarios

  1. jòse

     /  Martes, mayo 7, 2013

    me encantan las criticas y las impresiones de esta excelente serie, sobre todo por las segundas lecturas, se agradecen las traducciones

    Responder
    • Martín

       /  Martes, mayo 7, 2013

      Muchas gracias! Realmente pensé que nadie leía mis entradas sobre MM 🙂 Hoy mismo traduciré la crítica del episodio 6×05 🙂
      Saludos.

      Responder
  2. jandres

     /  Jueves, julio 4, 2013

    se agradecen mucho estas críticas. Yo ya he cogido la costumbre de leerlas después de ver el capítulo porque lo completan y lo enriquecen. Ya le he mandado el link a varios amigos fans de la serie. Enhorabuena!!

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  3. Bueno, creo que lo vi a medias.

    Tengo que sentarme a verlos. No puedo dejar pasar más tiempo 🙂 Así me pongo en orden con los capítulos y con las críticas.

    Sin embargo, tomando en cuenta la crítica, yo creo que el que Don dé vueltas en círculo no es contraproducente, de hecho, le da sentido a la historia. Don deseaba sobresalir, lo necesitaba más que a una familia porque nunca tuvo familia per se y por entonces no la echaba de menos. El rodeo para ver caer a una persona tan fuerte, es grande, principalmente porque no se da cuenta de lo que empieza a perder hasta que toca fondo…

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