Análisis del episodio 3×07 de Game of Thrones (para veteranos y novatos)

JorahTraducción del análisis de “El oso y la doncella”, el séptimo episodio de la 3ª temporada de Game of Thrones, por Elio García y Linda Antonsson, administradores de Westeros.org. A diferencia del anterior, el actual artículo no contiene spoilers de Tormenta de Espadas —aunque sí compara a menudo al libro y la temporada—, así que pueden leerlo tanto novatos como veteranos.

[ADVERTENCIA: SPOILERS DEL EPISODIO 3×07 A CONTINUACIÓN]

“El oso y la doncella” es el tercer episodio escrito por George R.R. Martin, el autor de la saga de Canción de Hielo y Fuego, en la cual Game of Thrones está basada. Sus dos guiones anteriores —el del 8° episodio de la 1ª temporada, “El extremo afilado”, y el del 9° episodio de la 2ª temporada “Aguasnegras”— han sido considerados entre los mejores de la serie (y “Aguasnegras” es ampliamente considerado el mejor de todos hasta ahora), pero vale la pena señalar que se trataba de episodios memorables por mérito propio. “El extremo afilado” mostraba el golpe palaciego de los Lannister, y “Aguasnegras” se enfocaba en Desembarco del Rey y en la batalla que tenía lugar en el río y la bahía del título. “El oso y la doncella” —que comenzó llamándose “Tormentas de otoño” y luego “Cadenas” antes de su título final— tiene una historia menos significativa que contar, una más tranquila durante la mayor parte del tiempo, y quizá esa es una de las razones por las cuales claramente no está a la altura de los episodios previos de Martin. Algunas escenas son fuertes, incluyendo una que consideramos la mejor escena de Jon Nieve desde la 1ª temporada, pero otras se detienen en cosas que ya están agotadas, como el excesivo tiempo ocupado por las torturas a Theon Greyjoy y la desnudez por la desnudez misma. Lo más decepcionante de todo es la secuencia que da su título al episodio y que no está a la altura de las expectativas, aunque eso no es culpa de nadie, sino resultado de las realidades de la producción. Al final, no solo es el menor de los aportes de Martin a la serie hasta ahora, sino que tampoco es el mejor episodio de la serie hasta ahora (la mayoría dirían que ese honor corresponde a “Y ahora su guardia ha terminado”, aunque nosotros nos decantamos por “Besada por el fuego”).

Cuando Martin escribe a los personajes en la serie, a menudo parece que son más cercanos a los personajes del libro, lo cual es otra manera de decir que tienen más riqueza y complejidad que las versiones de los personajes de la serie. En cierta manera, parece haber más legitimidad en esas caracterizaciones de los personajes, y enriquecen la experiencia de verlos en pantalla. Un buen ejemplo son las escenas de Jon e Ygritte. Fueron muy notables tanto el apasionado argumento de Jon de que los salvajes están condenados, como la negativa de Ygritte a aceptarlo. “Todos nosotros”, le dice antes de empujarlo y besarlo, y luego —quizá como una forma de limar asperezas y de admitir que la vida está llena de posibilidades— ella le dice que puede que mueran, pero que antes vivirán. Por supuesto que esta escena está tomada directamente de la novela… pero les da a Kit Harington y Rose Leslie algo realmente rico y emotivo con lo cual trabajar, y ambos están a la altura de las circunstancias. Hemos notado últimamente dudas crecientes sobre la actuación de Harington de parte de los televidentes, pero sospechamos que este episodio las disipará y demostrará que es tan solo un problema del material, no de la actuación, lo que ha obstaculizado la labor del actor. En esta temporada la historia de Jon ha sido bastante descuidada por los guionistas, que han invertido en ella menos tiempo del que Tormenta de Espadas le daba, y eso dejó al personaje sin rumbo. Además, esta escena romántica parece más coherente con las novelas, en vez de la edulcorada imagen final de “El ascenso”.

De manera similar, la escena de Daenerys en las afueras de Yunkai continúa con la tendencia de guiones mucho más sólidos para el personaje, lo que ha mejorado la calidad de esta temporada, en comparación con el terrible intento de la temporada pasada de los guionistas de poner al personaje frente a las cámaras más tiempo del que lo necesario, y de hacerlo mediante una trama pobremente escrita e inapropiada para ella. La interacción con el esclavista Grazdan, interpretado por George Georgiou, refleja muy bien la fortaleza de Daenerys. Aún mejor, y esto muestra lo potentes que son los efectos visuales de la serie, es que la escena haga uso de los dragones —¡y esta vez, de los tres!— generosamente para darle un gran impacto visual. Es asombroso pensar en lo lejos que han llegado los efectos especiales gracias a las computadoras. Ser capaces de ver el nivel de meticulosidad aplicado al diseño de los dragones —incluyendo los “tubos” en la boca de Drogon de los cuales se supone que salen las llamas— es algo sin precedentes en la televisión, y por eso debemos quitarnos el sombrero ante Pixomondo y el equipo de efectos visuales que lo logró. Es muy positivo ver a la serie abrazar los elementos fantásticos de su trama, y hacerlo de tal manera de transmitirnos la experiencia de estar en ese mundo, en ese lugar y en ese tiempo.

Otras escenas se destacan también. La conversación de Tyrion con Bronn es muy bien representada por ambos actores, en las que podemos notar que disfrutan interactuando entre sí cuando Bronn le pone “ideas malvadas” en la cabeza a Tyrion. Se trata de dos personajes con los cuales Martin parece tener una afinidad especial, debido al tipo de humor que suele acompañar sus escenas, y muestra de qué manera Tyrion comienza a acostumbrarse a la idea de casarse con la joven y bella heredera, a pesar de que su mejor lado sabe que es algo terrible. Lo mismo puede decirse de la escena de Joffrey y Tywin, en la que podemos ver juntos a dos de los mejores actores de la serie, por primera vez interactuando directamente en pantalla. La ambientación de la escena estuvo muy bien realizada, con Charles Dance empleando su impresionante altura (debemos decir que tiene una presencia imponente cada vez que entra en una habitación) para dominar a su nieto. Sabemos gracias a los trailers que tendremos al menos una interacción adicional entre los dos, una que parece haber sido sacada directamente de los libros, pero esta fue un gran adelanto de lo que está por venir. Hubiéramos preferido que Charles Dance no sonriera al bajar de los escalones —es demasiado poco sutil—, y sospechamos que GRRM se olvidó un poco de los hechos históricos al hablar de la fecha del fallecimiento de Balerion el Terror Negro (su muerte ocurrió hace unos 200 años, no hace 300), pero dejando eso de lado, fueron dos excelentes interpretaciones de parte del joven rey y de la Mano que verdaderamente gobierna a través de él. También hay que destacar la muy buena actuación de Natalia Tena, al relatar la tragedia que impulsó a Osha a escapar hacia el Sur en primer lugar, haciendo eco en las palabras de Ygritte a Jon (“Él era mío y yo era suya”). Su terror ante la idea de ir más allá del Muro nuevamente tiene implicaciones interesantes para los planes para ese personaje en el futuro, y será interesante conocer la opinión de los demás lectores.

El segmento de Arya junto a la Hermandad fue interesante, aunque continúa con la tendencia de transformar a la Hermandad, pues ahora los vemos aparentemente evitando cumplir con su promesa. Aparentemente lo hacen por motivos razonables, pero dado lo que ocurrió en el episodio anterior y las acusaciones de Arya en el actual, está bastante claro que los televidentes están recibiendo una imagen muy diferente de la Hermandad de la que Martin mostró en las novelas. Por qué, no lo podemos decir con certeza. No obstante, Arya diciendo que la Muerte es su dios fue un momento genial, pues fue una referencia a las lecciones que recibió de Syrio, que le habló de lo que uno le dice al Dios de la Muerte (“Hoy no”, una línea maravillosa de los guionistas), así como a la predicción de Melisandre acerca de su futuro. La captura de Arya por parte del Perro fue también un momento emocionante, ya que permitió hacer avanzar su trama de manera apropiada y sin muchas complicaciones… dejando de lado el hecho de que es probable que sea la última vez que veamos a la Hermandad esta temporada, así que suponemos que no van a rectificar los cambios que le hicieron.

Pero luego tenemos algunas decepciones, lisas y llanas. Si incluso Martin no pudo escribir una escena donde Catelyn no sea constantemente interrumpida y opacada, las esperanzas de que la Catelyn Stark de las novelas aparezca en la 3ª temporada han llegado a su fin; el brutal Pez Negro la deja continuamente en segundo plano, y está más preocupado por la opinión que pueda tener Talisa de su vocabulario que la de su propia sobrina. Luego pasamos a un momento de ternura de Robb y Talisa, lo cual no podemos decir que haya sido jamás interesante (más allá de lo atractivos que son ambos actores), aunque nos ofrece un giro interesante (desde la perspectiva de los lectores) cuando Talisa revela que está embarazada. Fue, al final, una escena llena de clisés, a pesar de que los actores tienen una gran química y hacen lo mejor que pueden con lo que les dan; pero no podemos decir que nos haya dejado con ganas de ver más de ellos, aparte de hacia dónde eventualmente irán con esa parte de la historia. Los televidentes que no hayan leído los libros, no obstante, puede que estén más satisfechos.

Un área donde era predecible que Martin hiciera su mejor trabajo era en las escenas de Brienne y Jaime, aunque la parte en que se despiden no puede ser comparada con las asombrosas escenas que han compartido en los episodios anteriores debido a su bajo perfil. Un problema significativo —y, repetimos, no es culpa de nadie— es que la secuencia del final (que fue trasladada del episodio 8 al 7, así que fue escrita por Benioff y Weiss, no por GRRM) simplemente no es lo que habíamos esperado. El problema, creemos, es que al final de cuentas, un oso entrenado simplemente parecerá un oso entrenado. Demasiados momentos en el pozo fueron obvia y cuidadosamente coreografiados y escenificados, y podía notarse que el animal actuaba siguiendo indicaciones de sus entrenadores. Hay un límite a lo que puede hacerse trabajando con un animal salvaje entrenado (lo cual es, sin duda, el motivo por el cual los lobos huargos no han sido vistos durante varios episodios), y no hay nada que pueda hacerse al respecto… pero al final de cuentas, todo lo que tenemos es lo que está en pantalla, y no es algo muy impresionante. La sensación de peligro y de amenaza no puede ser generado artificialmente, o al menos no de la forma en que fue dirigida la escena; quizá un método diferente de enfocar y cortar las escenas podría haberle dado una apariencia más visceral (nos preguntamos cómo lo hubiera podido manejar Dan Minahan; sus secuencias de acción en la 1ª temporada fueron geniales). Así como fue filmada, y tomando en cuenta las realidades de una producción televisiva, cumplió con su objetivo y sirvió para que la imagen de Jaime se volviera más compleja al hacer que pusiera en peligro su vida por Brienne de forma desinteresada. Pero desearíamos que el presupuesto les hubiera permitido tener un oso generado por computadora tan convincente como los dragones. Debemos añadir, también, que si bien era algo esperable —los guionistas han descartado la mayoría de los sueños en la serie, con una excepción notable—, es una pena que nuevamente perdieran la oportunidad de mostrarnos el pasado y la psique de Jaime al no incluir el sueño que tiene en la novela, en el que se encuentra en las profundidades de Roca Casterly, abandonado por su familia pero con Brienne a su lado, enfrentando sus fantasmas. El vocabulario y las imágenes de esa escena, al igual que siempre que Martin se ocupa del pasado trágico, son muy románticas y hubieran tenido una gran riqueza en la pantalla chica. Pero dado que los productores lo evitaron, también debió hacerlo Martin.

Pero, ¿cuál es nuestra mayor queja? Theon. Torturado de nuevo. Con otra escena de desnudez innecesaria, filmada en primeros planos y con una extensión agobiante. Con las prostitutas manteniendo diálogos torpes y luego quedándose de pie en el fondo sin ningún otro motivo que seguir deleitando la vista del espectador durante un rato más. ¿A qué productor debemos culpar por esto? Al mismo, suponemos, que alentó a Neil Marshal a mostrar la mayor cantidad posible de desnudez en “Aguasnegras” y que se llama a sí mismo “representante de los miembros más ‘pervertidos’ del público”. Es una vergüenza que esta escena haya tenido que estar en un episodio de GRRM, cuando él podría haber sido empleado con más utilidad para otras cosas. Ni siquiera él pudo mejorar la calidad de ese material, puesto que se repite la tortura y el abuso que ya hemos visto durante varios episodios sin ningún propósito claro; el crecimiento del personaje de Theon se detuvo en el 4º episodio, y ahora todo se reduce a su degradación física. Nos recuerda un poco, y peversamente, a la manera en que el episodio 4 de la 2ª temporada marcó el fin del desarrollo de Arya como personaje y el comienzo de una tendencia de escenas repetitivas cuyo único objetivo era ganar tiempo.

En los últimos dos episodios, Theon ha ocupado una parte significativa del tiempo en pantalla —cinco minutos o más en cada episodio— y aún no entendemos por qué. Las actuaciones son buenas —Alfie Allen es bueno, Iwan Rheon es bueno—, pero hay muchos grandes actores con historias poco desarrolladas. Sin embargo, lo que ocurre es horrible (y también es horrible cuando nos enteramos de lo que pasó en las novelas, porque Martin supo cómo insinuarlo sin mostrarlo claramente). Benioff y Weiss no parecen estar dispuestos a considerar que el poder de nuestra imaginación es mucho más terrorífico y perturbador que lo que está en pantalla, y prefieren rebajarse a una tortura pornográfica al estilo de la película Hostel. Al menos tuvieron el buen gusto de hacen un corte al final, sin mostrarnos el hecho en sí, pero la escena no deja ninguna duda, ningún misterio, ninguna posibilidad de ir revelándolo lentamente de una manera que podría impresionar más visceralmente, de estar apropiadamente escrita.

Esto ya está agotado, es cansador, significa volver a recurrir a algo que pensaron que era brillante pero nunca lo fue. Esperamos que ya se haya acabado, que la siguiente escena de Theon sea la última de la temporada y que ya no necesitemos de esas extensas secuencias de tortura (con o sin senos incluidos) durante el resto de la serie. Nos molesta que el material ocupe tanto tiempo, pero nos molesta mucho más que sea tan repetitivo. En la temporada pasada nos quejábamos del tiempo perdido con las escenas de Jon e Ygritte y las de Tywin y Arya, y lo mismo ocurre con esto.

“El oso y la doncella” definitivamente tiene aspectos positivos. También tiene aspectos negativos. No es el mejor de Martin, y no es el mejor de la temporada. Esperamos que los últimos tres sean mejores y lleguen a la altura de los de la 1ª temporada.

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