Crítica del episodio 3×10 de Game of Thrones (para novatos)

Tywin y TyrionTraducción de la crítica de Alan Sepinwall de “Mhysa”, el décimo episodio de la 3ª temporada de Game of Thrones. El artículo NO contiene spoilers de los libros de Canción de Hielo y Fuego, porque su autor no los ha leído, así que aquellos que tampoco hayan leído las novelas o aún no hayan terminado de leer Tormenta de Espadas pueden leerlo sin spoilearse.

“La verdadera guerra es en el Norte, mi rey” — Melisandre.

En las tres temporadas de Game of Thrones, los episodios finales han parecido ser menos una conclusión de la temporada que hemos visto que un adelanto de lo que está por venir. Los grandes eventos —la ejecución de Ned, la batalla del Aguasnegras, la Boda Roja— ocurren en el episodio 9, y luego el episodio final nos apunta la dirección a seguir en el futuro. El final de la 1ª temporada nos mostró el nacimiento de los dragones, el de la 2ª nos mostró a los Caminantes Blancos y su ejército de no-muertos avanzando hacia el Muro, y “Mhysa” puso en marcha varias tramas nuevas: Yara se embarca en su nave más veloz para rescatar a Theon de las garras de Ramsay Nieve, el hijo bastardo de Roose Bolton, Bran y su grupo entran en el territorio de los salvajes son solo los poderes de Bran y los artefactos de vidriagón de Sam para protegerlos, y Dany es elevada al nivel de una Mesías por los esclavos liberados de Yunkai, entre otras cosas.

Pero quizá la escena más interesante del episodio final haya sido la de Melisandre dándose cuenta de lo que ha sido evidente para todos los televidentes durante un largo tiempo: el choque de reyes es insignificante, dada la amenaza que proviene de más allá del Muro. Cuando consideramos el peligro que representan los Caminantes Blancos —e ignoremos a Dany por un momento, pues ella podría pasarse mucho tiempo siendo adorada como diosa en Essos—, esta batalla sobre qué rey se sentará en el Trono de Hierro, quién poseerá tal castillo, etc., casi parece ser un largo prólogo a la verdadera historia de la serie.

Obviamente, todo lo que sucedió hasta este momento es importante, y la mayor parte ha sido memorable, pero muchas de estas cosas resultaron ser como la decisión de Davos de ser armado caballero por Stannis por el bien de un hijo que luego seguiría a su padre a la batalla, o como la decisión de Catelyn de liberar a Jaime para salvar a sus hijas, lo que al final conduciría al asesinato de su hijo, su nuera y ella misma, sin afectar en nada los destinos de Arya o Sansa. La gente en esta serie toma grandes decisiones y hace grandes sacrificios por el bien de los demás, y al final consiguen muy poco —o, en algunos casos, empeoran las cosas— porque nadie más que el público puede ver todo el panorama y entender realmente lo que está pasando en el juego.

Pero nosotros entendemos, y podemos ver que no solo todas estas batallas políticas y asesinatos por venganza se hacen sin tomar en cuenta el panorama completo —y debilitan a una nación que seguramente se beneficiaría de tener a un Ned Stark (o Robb) con vida, a un Jaime Lannister no incapacitado, a la flota de Stannis trabajando junto a los ejércitos de los Lannister y los Tyrell, etc.—, sino que los que sobreviven y muchas veces prosperan no son los que uno hubiera podido esperar, basándose en los estándares tradicionales de heroísmo y liderazgo de este mundo.

Sí, Tywin Lannister —un hombre con dinero, un ejército y un aura imponente— tiene un control casi total del país ahora mismo, así como Stannis (un comandante militar impresionante y heredero legítimo del trono) parece que será un gran jugador en el futuro. Pero si tomamos en cuenta a los otros personajes que han sobrevivido, y están en una posición de hacer cosas significativas en las batallas que se avecinan, tenemos a personas como el hijo tullido de Ned Stark y al hijo bastardo que su esposa jamás quiso, al hijo borracho y menospreciado de Tywin, a un soldado gordo e incompetente que se convirtió en el primer hombre en miles de años en matar a un Caminante Blanco, y una princesa Targaryen cuyo único rol en todo esto era el de ser vendida a cambio de un ejército dothraki para su hermano.

Bran, Jon Nieve, Tyrion, Sam y Dany (y Arya, aunque su posición es diferente a la del resto) parecían, en el mejor de los casos, apéndices de los que verdaderamente tenían el poder cuando fueron presentados en la serie, pero personajes como Ned, Robb, Robert, el Lord Comandante Mormont, Drogo y Viserys están todos muertos. Si bien algunos líderes clásicos siguen en el poder, parece que la verdadera guerra se decidirá cuando los personajes secundarios pasen al centro del ring.

Claro que esto es Game of Thrones, y no me sorprendería para nada si en la próxima temporada Benioff y Weiss (siguiendo las instrucciones, como siempre, de los libros de GRRM) eliminan todo rastro de ADN Stark, hacen que Dany se asfixie accidentalmente con una pera y revelan que el verdadero héroe de la saga es el bien criado hijo de Lysa Arryn.

Pero eso es el futuro, y lo del presente fue una excelente hora (y cinco minutos) de GoT. No tuvo nada tan grande y barroco como la Boda Roja, sino que se aprovechó del tiempo extra en que fue emitido —y el elenco reducido que tenemos luego de la semana pasada— para ofrecernos un vistazo más profundo a la dinámica de poder entre los supervivientes.

La escena en la sala del Consejo Privado, por ejemplo, pareció por un momento ser el centro del episodio. Entre Tyrion nuevamente desafiando a Joffrey —envalentonado al saber que Tywin es el hombre más poderoso de la habitación, y que necesita a Tyrion con vida para engendrar al heredero de Invernalia—, y Tywin dando otra lección sobre la naturaleza del poder y el sacrificio, estuvo entre el mejor material con que Peter Dinklage, Charles Dance y Jack Gleason han trabajado en mucho tiempo. Y el desafío de Tyrion puede que haya jugado un rol en la genial escena posterior en la que Varys —otro outsider (y, al igual que Bran, Tyrion y ahora Jaime y Theon, con una anormalidad física) que se ha vuelto mucho más importante para la trama de lo que parecía al principio— intenta convencer a Shae de abandonar Poniente, para no complicar la vida del hombre para el que Varys de repente tiene aspiraciones políticas.

Otras secuencias no fueron tan largas, pero lograron hacer buen uso de su tiempo para dejar una impresión duradera. El enfrentamiento de Ygritte con Jon Nieve fue perfecto: ella lo ama, pero no le impide clavarle tres flechas antes que consiga escapar. (Dado lo que sabemos de su puntería, debemos señalar que no le apuntó a ningún lugar vital, y ni siquiera lo dejó tan malherido para evitar su huida). El regreso de Jaime a Desembarco del Rey fue también breve pero efectivo: la insolencia con la que lo trata un ciudadano que lo confunde con un campesino mutilado es un recordatorio de lo bajo que ha caído, y la reacción de Cersei al verlo (y ver lo que le falta) viene en oleadas de alegría, incredulidad y tristeza, reflejadas maravillosamente por Lena Headey y Nicolaj Coster-Waldau.

Dado que la serie ya terminó una temporada con la imagen de Dany y sus dragones —y que ella sigue estando bastante alejada del resto de la acción—, no sé si hubiera elegido la escena en las afueras de Yunkai para terminar esta temporada. Pero no puedo criticar mucho a Benioff y Weiss por usarla, dado lo hermosa que fue esa secuencia final (armada por la combinación del equipo de David Nutter y el de efectos especiales). Si bien la liberación de los esclavos yunkios está bien, en términos morales, hay algo profundamente inquietante sobre lo que ocurre allí. Dany les dice a los ex esclavos que su libertad no es de ella para dárselas, sino que ellos debían tomarla… y responden a esta sugerencia usando la palabra “madre” de su lengua para aclamarla como su libertadora. Jorah siempre ha apoyado a Dany no solo porque la ama, sino porque ella es una líder verdaderamente desinteresada; sin embargo, hay incertidumbre en sus ojos cuando ella desaparece entre la multitud y vemos cuánto placer experimenta ante la adoración que está recibiendo. Stannis nos recuerda en una escena previa lo mucho que puede lograr un Targaryen con tres dragones, así que sabemos la amenaza militar que representa para Poniente cuando termine esta cruzada antiesclavista. Pero mientras que en otro momento la idea de que ella llegara para quemar a los Lannister y arrebatarles el poder parecía algo bueno, esta es la primera vez que me sentí brevemente preocupado por la respuesta de Dany a su nuevo poder. Ella desaparece en medio de la multitud, pero brevemente, porque ¿cómo podría la Madre de Dragones desaparecer en cualquier lado? Ella es levantada, y cuando la cámara se eleva al cielo para mostrar al mar de gente que la rodea, Dany siempre es visible porque su cabello se destacaba en medio de todos esos morochos. Ella es Daenerys de la Tormenta, y no será ignorada.

Hablando de Stannis, me he quejado en el pasado que la serie ha hecho un pobre trabajo con él y el resto de los personajes de Rocadragón, pero la 3ª temporada ha corregido eso, (*), en especial en sus últimos episodios. Pasamos mucho tiempo con ellos esta noche —incluyendo una buena toma de Melisandre y Davos posicionados como el diablo y el ángel en el hombro de Stannis mientras él debatía qué hacer con Gendry—, y ahora tengo una mejor idea de qué es lo que impulsa a cada uno y por qué deberían importarme a medida que la historia avanza.

* En general, creo que esta temporada fue mejor que la anterior en términos de cómo Benioff y Weiss organización la narración de los hechos. Siempre habrá demasiada historia para que ellos puedan manejarla apropiadamente en diez episodios, lo cual limitará a la serie como un todo, pero dejando de lado la historia de Theon y el comienzo de la de Bran y Jojen, hicieron un trabajo más efectivo que antes para que las partes de la saga se sientan conectadas y relevantes entre sí. Algunas semanas, eso significaba hacer un corte deliberado de un comentario en una escena a otra escena relacionada (como en este episodio, cuando Bran habla del pecado imperdonable de matar a un huésped bajo el propio techo, seguido por una escena de Walder Frey jactándose de haber hecho eso); en otras ocasiones, significaba tener menos paradas en nuestro tour de Poniente, para que los lugares en los que sí nos deteníamos dejaran un impacto más profundo. Nunca tuvimos otro episodio como “Aguasnegras”, ambientado todo en una sola localidad, pero no me molestó eso, porque la serie se sintió más coherente semana a semana.

Stannis y Melisandre responden a las noticias del Castillo Negro reconociendo que deben modificar completamente sus objetivos a futuro. No puedo imaginar que este sea el caso en cada esquina de la serie, basándome en cómo Cersei reaccionó al último comunicado similar del Comandante Mormont. Pero si los poderes establecidos no pueden cambiar su dirección tan rápidamente, Game of Thrones, como serie, puede hacerlo. Al principio del episodio, Stannis, Davos y Melisandre debaten sobre el valor de la vida de Gendry en comparación con las vidas de todos los habitantes de los Siete Reinos, y Stannis y Melisandre insisten en que la vida del chico no vale tanto como las de todos los demás. No tengo idea de qué pasará a continuación, pero después de estas tres temporadas no me sorprendería que la decisión de Davos de poner a Gendry en ese bote fuera una de las más importantes de toda la serie. Es un bastardo plebeyo al que dos reyes diferentes quieren matar, pero ¿quién sabe en qué podría convertirse en el futuro?

Otras reflexiones:

  • El captor de Theon finalmente es identificado como el bastardo de Roose Bolton, Ramsay, aunque había habido algunas pistas en los episodios anteriores (los otros soldados incluso lo llaman “bastardo” durante el breve e ilusorio escape de Theon de su cautiverio). La revelación, no obstante, no permite justificar ni el misterio de los episodios previos, ni la cantidad de tiempo que pasamos viendo a Ramsay torturando y mutilando a Theon. Es interesante que Yara organice una misión de rescate contra los deseos de su padre, pero el resto del material de Theon esta temporada podría haber sido narrado en mucho menos tiempo, sin obligarnos a sumergirnos en su miseria y dolor.
  • Vimos a Arya apuñalar a un niño durante su escape del palacio en la 1ª temporada, pero técnicamente no está mintiendo cuando le dice al Perro que este es el primer “hombre” al que mata. Qué pareja fascinante podrían ser ellos dos, especialmente ahora que Arya parece haber abrazado su futuro como asesina que tanto Jaqen como Melisandre le profetizaron. El hecho de que ella murmure “valar morghulis” mientras acaricia la moneda de Braavos es más simbólico que otra cosa, pues Jaqen le dijo que antes tenía que dársela a alguien de Braavos para conseguir la ayuda que deseaba. Pero definitivamente si quiere aprender a matar, el Perro tiene mucho que enseñarle.
  • Hablando de aprendizaje, la capacidad de lectura de Davos ha mejorado rápidamente desde que la hija de Stannis comenzó a enseñarle, y le resulta muy útil cuando está a punto de ser ejecutado por su rey.
  • Pobre Sansa. Hubo un breve momento en los jardines en el que pareció dispuesta a aceptar el hecho de que es la esposa de Tyrion, e incluso a encontrar maneras de disfrutar de su compañía. Luego de recibir noticias de la Boda Roja, imagino que le tomará muchísimo tiempo volver a sentirse cómoda con él.
  • Nos confirman que el Pez Negro escapó de la Boda Roja, y también que los hombres de Theon murieron incluso después de entregárselo al sádico de Ramsay, quien decidió despellejarlos. QEPD, Dagmer.
  • Si, como yo, ustedes aman escuchar a Hodor decir “Hodor” y no podían imaginar un episodio que mejorara el festival de “Hodors” de la semana pasada, se habrán sentido sorprendidos y recompensados en sus escenas en el Fuerte de la Noche, cuando él primero dejó que su nombre hiciera eco en el pozo y luego sonrió con enorme alegría al descubrir que Sam lo conoce a él y a su nombre.
  • Al final de la 1ª temporada que la gran mayoría de las fuerzas del Castillo Negro iban a unirse al Comandante Mormont en la misión de encontrar a Benjen y a los demás, pero sigue habiendo una guarnición bastante robusta cuando Sam, Elí y luego Jon Nieve llegan. Fue agradable ver de nuevo al maestre Aemon, que aparentemente está a cargo hasta que un nuevo comandante sea designado.
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