5 observaciones sobre las elecciones

  1. RUSSIA-VOTE-PUTIN-MEDVEDEVEl peor escenario para el kirchnerismo en estas últimas elecciones ya fue evitado. Ahora pocos lo recuerdan, pero en junio Darío Giustozzi inscribió a un “Frente Renovador” como línea interna del Frente para la Victoria, lo cual lo hubiera habilitado a competir contra la lista de Martín Insaurralde en las PASO de agosto. Ahora, imaginemos que ese “Frente Renovador” hubiera sido el vehículo electoral del massismo para las elecciones de este año; imaginemos que Massa, en vez de competir en el FR como frente electoral aparte, compitiera para convertirse en el candidato oficial del FpV en las elecciones de octubre. Es decir que en vez de tener a Massa e Insaurralde compitiendo en espacios políticos separados en agosto y octubre, tendríamos a Massa disputando con Insaurralde dentro del mismo espacio político en agosto, con la posibilidad de dejarlo afuera de la elección de octubre (dado que las encuestas lo favorecen). Un Massa triunfante en agosto y consagrado como el candidato “kirchnerista” en la PBA hubiera sido una perspectiva escalofriante para CFK. Pero por el motivo que sea, Massa optó por jugar por fuera del FpV.
  2. Suponiendo que el kirchnerismo pierda en agosto y octubre, hay que recordar que las bancas que renueva en la Cámara de Diputados son las de la elección de 2009, en la que el FpV también fue derrotado. O sea que el kirchnerismo le basta con repetir su propia performance de 2009 (poco más del 30% de los votos) para mantener más o menos el mismo número de bancas.
  3. En donde la merma puede ser más importante es en el Senado, en el que las bancas que se renuevan son las de la elección de 2007, que fue más favorable para el FpV y sus aliados (aunque no tanto como cabría suponer; varios senadores que llevaron a CFK como candidata a presidenta en sus boletas en 2007 votaron contra las retenciones móviles en 2008). Sin embargo, aquí se cuenta con una ventaja interesante, que no tenían en 2008-2011: un vicepresidente leal. Más allá de su mala imagen pública, que lo vuelve más un pasivo que un activo para el kirchnerismo, Amado Boudou se ha mantenido alineado con el gobierno de CFK, a diferencia de su predecesor en el cargo. Si el bloque kirchnerista en el Senado se reduce, es muy probable que las votaciones sean más ajustadas, lo cual implica que aumentan las posibilidades de que haya que recurrir al voto del vicepresidente para desempatarlas. Saber que Boudou, por ahora, sigue perteneciendo al kirchnerismo y votará como le indique el Ejecutivo, no es un dato para nada desdeñable.
  4. Otra cosa a tomar en cuenta, tanto en Diputados como en el Senado, es la posibilidad de deserciones en las bancadas opositoras. Muchos legisladores que ingresaron como representantes de la oposición terminaron como aliados más o menos esporádicos del kirchnerismo en las votaciones del recinto. Por supuesto, también muchos legisladores que entraron siendo oficialistas acabaron como opositores (basta mencionar el caso de Victoria Donda). La política, como sabemos, hace extraños compañeros de cama. El Frente Renovador de Massa, con sus listas llenas de figuras exóticas como esta y esta, parece especialmente vulnerable a la “seducción” kirchnerista.
  5. Para 2015 falta mucho. Sabemos que CFK no puede ser candidata nuevamente dentro de dos años. La constitución se lo impide, y más allá de los sueños febriles de algunos oficialistas —y opositores—, las condiciones no están dadas para una reforma. Lo que la constitución no puede impedir es lo que podríamos llamar “la salida Putin”. En 2008 Vladimir Putin terminaba su segundo mandato como presidente, y la constitución rusa, al igual que la argentina, le prohibía ser reelecto por segunda vez consecutiva. Así que él respaldó la candidatura presidencial de Dmitri Medvédev, quien ganó las elecciones con más del 70% de los votos y rápidamente nombró a Putin primer ministro. Así, entre 2008 y 2012, Putin continuó gobernando Rusia sin ocupar la presidencia, y en 2012, sin trabas constitucionales que se lo impidieran, asumió su tercer mandato (que en la práctica, es el cuarto). Argentina no es Rusia, pero en este punto las constituciones se asemejan. Tenemos una cláusula que prohíbe la re-reelección presidencial, y tenemos un cargo, el de jefe de Gabinete de ministros, que es designado por el presidente y que, según el inciso 1 del artículo 100, tiene la función de “Ejercer la administración general del país”. Si CFK mantiene, mejora o recupera su popularidad en 2015, puede fácilmente impulsar la candidatura de un delfín y ocupar el cargo de jefa de Gabinete hasta 2019. Por supuesto, esto no pretende ser una predicción. En 2009 era imposible imaginar lo diferentes que serían las cosas en 2011, y ahora es imposible imaginar lo diferentes (o no) que pueden ser las cosas en 2015. Pero es una posibilidad que no puede dejar de ser tomada en cuenta.
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