Las amistades peligrosas

906221_10202929485098238_614761631_oLas amistades peligrosas (Les Liaisons Dangereuses) es una novela escrita por Pierre Choderlos de Laclos en 1782. Fue llevada al cine en varias oportunidades, pero la mejor de sus adaptaciones es la película de 1988 protagonizada por John Malkovich y Glenn Close.

El libro narra la historia del vizconde de Valmont y la marquesa (viuda) de Merteuil, dos libertinos que tuvieron una relación amorosa en su juventud y luego pasaron a ser amigos y cómplices. Tanto Merteuil como Valmont son muy promiscuos, pero tienen diferentes modus operandi. Valmont es bien conocido en la alta sociedad francesa como un seductor, y esa misma fama es la que, en muchos casos, facilita sus conquistas. Pero Merteuil, por ser mujer, no goza de ese privilegio; si sus aventuras fueran tan bien conocidas como las de Valmont, sería considerada una ramera, y rápida e inmediatamente condenada al ostracismo social. Por eso, la marquesa opta por forjarse una reputación de mujer virtuosa e inaccesible, de tal manera que cualquier hombre que tuviera un affaire con ella y deseara revelárselo al resto del mundo no encontraría nadie dispuesto a creerle.

Las amistades… es una novela epistolar, por lo que la acción nos es narrada a través de las cartas que los personajes intercambian entre sí. La trama comienza cuando Merteuil decide vengarse del conde de Gercourt, un amante suyo que la abandonó de forma muy descortés. Para eso, le pide a Valmont que la ayude a corromper a Cecilia de Volanges, una chica recién salida del convento cuya madre ha arreglado su matrimonio con Gercourt. No obstante, Valmont está interesado en otra aventura: seducir a la presidenta (llamada así porque es esposa del presidente de un tribunal) de Tourvel, una mujer casada cuya fama de virtuosidad y devoción rivaliza con la de Merteuil, salvo que no es para nada tan inmerecida como la de la marquesa. Merteuil, entonces, le propone una apuesta a Valmont: si consigue seducir a la presidenta de Tourvel y presentarle una carta de amor de ella como prueba escrita de su éxito, volverá a ser su amante.

[A continuación voy a analizar varios aspectos de la película y el libro, y habrá SPOILERS, así que si no han leído y/o visto la obra, les recomiendo no seguir adelante]

En el fondo, uno puede interpretar Las amistades peligrosas como la historia de dos personas enamoradas cuyo cinismo y miedo al ridículo les impide obrar en respuesta a esos sentimientos. Valmont y Merteuil sin dudas hubieran sido mucho más felices si no hubieran puesto fin a su romance. No obstante, ambos tenían miedo a perder su libertad, a ser dominados por el otro, y por eso optaron por ser solamente amigos y seducir a otras personas. Pero sus intrigas con Cecilia y, sobre todo, con Tourvel introducen una tensión en la relación entre ambos; si la marquesa y el vizconde hubieran sido personas menos acomplejadas, esa tensión se hubiera solucionado al expresar sus sentimientos mutuos, pero al final termina con la destrucción de su amistad y el estallido de hostilidades.

close y cecileUn buen ejemplo de los sentimientos de Merteuil hacia Valmont lo podemos encontrar en la carta CVI, en la que Merteuil responde a una misiva de Valmont en la que le relataba cómo había conseguido seducir a la joven Cecilia, siguiendo instrucciones de la propia Merteuil. Súbitamente, luego de saber que se ha acostado con Valmont, Merteuil siente el mayor de los desprecios hacia Cecilia, llamándola “una mujer fácil” y una “máquina para el placer”; Merteuil había considerado la posibilidad de convertir a Cecilia en una discípula del libertinaje, pero ahora se muestra dispuesta a descartarla una vez que su utilidad haya desaparecido. Y no solo eso: poco después la señora de Volanges, madre de Cecilia, le escribe a Merteuil para consultarla sobre la posibilidad de cancelar la boda de su hija con Gercourt y permitir que se case con el caballero de Danceny, de quien está enamorada. La carta que Merteuil le envía en respuesta la disuade de permitir ese matrimonio por amor, arruinando así la posibilidad de felicidad para Cecilia. Esta acción podría interpretarse como una primera muestra de que Merteuil está interesada en tomar a Danceny como amante, pero también podemos leerla como una señal de celos por haberse convertido en amante de Valmont.

Los celos de Merteuil hacia Tourvel son mucho más fáciles de detectar, tanto en el film como en la novela. En la película hay una escena muy significativa en la que Merteuil, Tourvel y Valmont asisten a una tertulia en la que, si no recuerdo mal, se toca el piano. Tourvel observa la representación, Valmont observa a Tourvel y Merteuil observa a Valmont. Glenn Close está magistral en esa escena, cuando su personaje descubre que Valmont tiene, al menos, fuertes sentimientos por la presidenta de Tourvel y debe disimular su sorpresa y su despecho ante el resto del mundo. Y debido a que el apego de Valmont a Tourvel es mucho más intenso que en el caso de Cecilia, el “castigo” que le aplica Merteuil es mucho peor: obligar a Valmont, luego de haberla seducido, a abandonarla con una carta brutal en la que le dice que ha dejado de amarla porque se ha aburrido de ella. La propia Merteuil se jacta, en la carta CXLV:

Créame vmd. [vuestra merced], vizconde, cuando una mujer se propone herir el corazón de otra, rara vez se equivoca en hallar la parte sensible, y la herida es incurable.

Y por cierto, el destino de la presidenta de Tourvel es el más triste de toda la novela, en especial porque Laclos, abandonando el tono sofisticado y solemne de las cartas precedentes y posteriores, nos brinda, en la carta CLXI, un mensaje desgarrador. En esta carta sin destinatario que la señora de Tourvel, moribunda y delirante, le dicta a su doncella, se aprecia claramente el final patético de una de los pocos personajes realmente buenos de la novela.

¿En dónde están los amigos que me estimaban? Mi infortunio los ahuyenta y ninguno osa acercarse. Estoy oprimida y me dejan sin auxilio; muero y nadie me llora; todo consuelo me es negado. La piedad detiene el paso al borde del abismo en que el criminal se sumerge. El remordimiento le devora, y nadie escucha sus gritos.

MerteuilEl final de Merteuil, en cambio, no puede ser tomado en serio por nadie. Laclos hace que, luego de que Danceny dé a conocer su correspondencia con Valmont, la marquesa sea desairada en el teatro, señal de que sus compañeros de clase la han repudiado por completo. Pero además, no mucho más tarde Merteuil pierde un juicio sucesorio en el que era parte, con lo cual queda prácticamente en bancarrota y tiene que fugarse a los Países Bajos. Y además de eso, la marquesa se enferma de viruela, su rostro queda marcado de por vida y, por si fuera poco, ¡pierde un ojo! Es imposible que un hombre tan sutil como Laclos le diera un fin tan burdo a una de sus mejores criaturas literarias. Uno solo puede interpretar ese final como una sátira a los finales “edificantes” de otras novelas de la época, en las que los héroes son recompensados y los villanos son castigados, no por los hombres, sino por la Divina Providencia. Esta exageración irónica de las desgracias de Merteuil es dejada afuera del film, que termina cuando la marquesa es abucheada en su palco y regresa a su casa, donde se limpia el maquillaje del rostro, en un gesto que representa su derrota póstuma por parte de Valmont, el hombre a quien tal vez más amó, y odió, en su vida.

Entrada anterior
Deja un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: