Top 5: Mejores novelas históricas sobre el Imperio Romano

ara pacisLa Roma imperial y la de los últimos siglos de la República ha inspirado numerosas novelas históricas de calidad dispar. El carisma de los personajes que vivieron en esa época —Catilina, Séneca, Cicerón, Catón, Calígula, César, Marco Antonio, Augusto, Trajano, Sila, Tiberio, Mario, Marco Aurelio, Adriano— ejerció y sigue ejerciendo una fascinación enorme sobre historiadores y novelistas por igual. Por eso quise hacer este ranking con las 5 mejores novelas sobre el Imperio Romano (que en realidad son 7, pero las cuento como 5).

DSCN89735. El conde Belisario, de Robert Graves

Robert Graves se consideraba a sí mismo primordialmente un poeta ―de hecho, tengo entendido que dio instrucciones para que la inscripción de su lápida rezara sencillamente “poeta”, debajo de su nombre y fechas de nacimiento y defunción―, pero alcanzó sus mayores éxitos en el ámbito de la prosa, en general, y de la novela histórica en particular. El conde Belisario, a decir verdad, apenas califica como una novela sobre el Imperio Romano, ya que transcurre unos cien años después de la caída de Roma, pero sus protagonistas son figuras destacadas del Imperio Romano de Oriente, más conocido como Imperio Bizantino, y gran parte de la acción tiene lugar en Italia, uno de los escenarios donde el emperador Justiniano intentó llevar a cabo una suerte de reconquista de los territorios del viejo Imperio de Occidente. El protagonista de la novela es Belisario, uno de los generales más exitosos de Justiniano, que logró anexar para Constantinopla el norte de África y gran parte de Italia, y además encabezó varias campañas fructíferas en Oriente Medio y Europa oriental. Pese a ello ―o quizá debido a ello―, Belisario fue objeto de los celos y la desconfianza de su emperador, al que sin embargo permaneció siempre leal. Pero si bien El conde… es una novela llena de descripciones de batallas, también se puede encontrar en sus páginas numerosas intrigas políticas, casi todas protagonizadas por las respectivas esposas de Justiniano y Belisario, Teodora y Antonina, dos ex prostitutas y amigas de juventud que se involucran en los enfrentamientos entre los bandos Azul y Verde en el Hipódromo de Constantinopla y entre los cristianos ortodoxos y monofisitas. La novela es narrada en primera persona por Eugenio, un esclavo de Antonina que escribe la historia luego de la muerte de los cuatro personajes principales.

DSCN89744. Los idus de marzo, de Thornton Wilder

Durante el siglo XX hubo varios intentos de vincular la figura del dictador Cayo Julio César (es muy incorrecto llamar a César “emperador”: el primer emperador de Roma propiamente dicho fue su sobrino-nieto e hijo adoptivo Octaviano Augusto) con los movimientos totalitarios, y en especial con el fascismo italiano. Los propios fascistas promovieron esa identificación, procurando emular la grandeza del Imperio Romano en varios ámbitos y con escaso éxito. Y los antifascistas también acompañaron, desde la trinchera opuesta, esa visión; el caso más célebre fue el de Orson Welles, que representó la obra Julio César de Shakespeare ambientándola en la Italia fascista, con los actores vestidos de uniforme militar en lugar de togas o armaduras. Wilder parece compartir esa visión de los hechos, pero se muestra más sutil que el creador de La guerra de los mundos. El César de Wilder ―de paso, también es incorrecto llamarlo “Julio César”, como si Julio hubiera sido su nombre de pila― no es un simple tirano sanguinario, sino un déspota mesiánico, un megalómano bienintencionado que se considera capaz de ejecutar los cambios más revolucionarios ―abolir la religión romana, por ejemplo― por medio de simples decretos. César solo abre su corazón en las cartas que escribe a Mamilio Turrino, un amigo ficticio que vive recluido en una villa luego de quedar inválido durante la guerra de las Galias y que, por un acuerdo con el dictador, jamás responde sus misivas y solo lo ve en persona una vez al año. La novela está estructurada como una serie de documentos de distinta índole (cartas, decretos, informes oficiales, fragmentos de obras teatrales, poesías, graffitis, notas anónimas, etc.), casi todos producto de la imaginación del autor, pero que buscan dar un panorama de la vida política de la Ciudad Eterna en los meses previos a los fatales idus de marzo del año 44 a. C., cuando el dictador César fue asesinado en el Senado. La multiplicidad de voces ―con documentos escritos por personajes tan variopintos como Clodia, Cornelio Nepote, Polión, Cátulo, Cleopatra, Servilia, Bruto, Cicerón, las esposas y la tía de César, así como el propio dictador― nos permite comprender las contradicciones, debilidades y virtudes de César y su régimen.

DSCN89763. El joven César y César imperial, de Rex Warner

El dictador César ha inspirado innumerables obras literarias, pero la de Wilder y la de Warner son, para mí, las mejores (la saga Masters of Rome de Colleen McCullough está muy bien documentada, pero no tiene tanta calidad literaria como los demás libros de este ranking, y su César, como personaje, solo puede ser descrito como un Gary Stu). Mientras que Wilder, como dije arriba, se concentra en los meses previos al magnicidio, Warner busca relatar la vida entera del dictador. Para ello, nos presenta un monólogo interior en el que César, luego de volver del célebre banquete en la casa de Marco Emilio Lépido en el que confesó que para él la mejor muerte era “la rápida e inesperada”, va recordando los hechos que van desde su nacimiento hasta esa misma noche, justo antes de los idus de marzo. El joven César narra desde la infancia de César hasta el final de su primer consulado (cuando César, si no recuerdo mal, tenía 42 años). César imperial abarca el período que va desde la guerra de las Galias hasta la muerte del dictador, a los 55 años. Los libros tienen un alto grado de veracidad histórica —yo solo le criticaría a Warner que plantea la teoría de que el padre de Cesarión, el hijo de Cleopatra, no era César, algo con lo que estoy en desacuerdo— y su estilo hace que sean muy amenos.

DSCN89652. Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar

Creo poder afirmar que este libro es considerado no solo una de las mejores novelas históricas sino una de las mejores obras de la literatura universal. El único motivo por el cual no ocupa el primer puesto es el favoritismo que tengo hacia la última obra del ranking. Yourcenar comenzó a escribir Memorias de Adriano a los 19 años, y si bien destruyó el manuscrito original y comenzó la historia de cero varios años más tarde, el hecho de que concibiera una obra tan ambiciosa a tan temprana edad es admirable. Si bien la novela es narrada en primera persona por el emperador Adriano, Yourcenar, a diferencia de Warner, no nos ofrece una biografía novelada del monarca sino el retrato de una mentalidad típica de la época. Adriano vivió en un período en el que “el hombre estaba solo”: el culto a los dioses olímpicos se había convertido, para la cultura grecorromana, en una mera formalidad, y la religión cristiana era todavía una secta oriental minoritaria entre muchas otras. “Desde Cicerón hasta Marco Aurelio”, gran parte de las mejores mentes del mundo occidental reflexionaron partiendo de la base que no había ninguna deidad, o deidades, supervisando a la humanidad. Y para Yourcenar Adriano, el emperador epicúreo y abiertamente bisexual que recorrió todas o casi todas las provincias del Imperio —que en aquel entonces había alcanzado su máxima extensión— es el mejor exponente de esa generación.

DSCN89601. Yo, Claudio y Claudio, el dios, de Robert Graves

He dicho muchas veces que estas dos novelas son mi libro favorito de todos los tiempos, así que no se me ocurre qué más podría agregar. El emperador Claudio, el cuarto de la dinastía Julia-Claudia, que reinó entre los años 41 y 54 de la era cristiana, fue durante muchos años ignorado o difamado por los historiadores, hasta que Graves, con sus novelas, dio inicio a su progresiva rehabilitación. Ambos libros están escritos en primera persona; en Yo, Claudio, el protagonista relata su vida previa a su ascenso al trono, aunque dedica mucho más espacio a los reinados de sus tres predecesores, Augusto, Tiberio y Calígula. Claudio, el dios es acerca de su reinado como emperador, en el que Mesalina y Agripina la Menor, su tercera y cuarta esposa respectivamente, desempeñaron un rol nefasto. El Claudio de Graves es ingenioso, lúcido y, sobre todo, sincero y entrañable.

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12 comentarios

  1. A tu lista debes añadir Quo Vadis de Henryk Sienkiewicz

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  2. Patricia Toveri

     /  Martes, febrero 25, 2014

    que es el relieve que ilustra el articulo??

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  3. Tambien agrega la columna de Hierro de taylor caldwell

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  4. La saga de Masters of Rome se come a cualquiera de estos maravillosos libros

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    • Es una saga de una gran veracidad histórica, eso es indiscutible, se ve que McCullough es una superdotada e hizo una profunda investigación, pero en cuanto a calidad literaria considero que estas novelas son superiores.

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  5. Fernando

     /  Domingo, marzo 22, 2015

    Coincido con tu crítica en general y me reconforta porque estaba comenzando a pensar que mis preferencias sobre novela histórica las compartía solo conmigo mismo.
    La segunda novela de Warner es impactante porque logra meterse en la controvertida y extraordinaria mente de César.
    Disiento en el orden de tu primer y segundo puesto, la de Marguerite Yourcenar no tiene parangón, es una obra de arte “imprescindible” ; “Yo, Claudio” es sin duda una referencia, un antes y un después pero a mi criterio está al frente “Memorias de Adriano”
    Voy a ir por “El conde Belisario”, tu buen criterio me a convencido.

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  6. adrian

     /  Martes, mayo 12, 2015

    El àguila en la nieve de Wallace Breem es un gran libro sobre los ùltimos años de Roma imperial. La saga de Mc Cullough me impresionò por la caracterizaciòn de Sila, fue genial.

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    • A mi tambièn me impresionò la caracterizaciòn de Sila. en esa saga. Otra saga impresionante es la trilogia de Trajano de Santiago de Posteguillo. Sobre todo el final del tercer libro me hizo reflexionar mucho .

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  7. Martín!!! Tienes Twitter par seguir tus publicaciones? AMO tu blog, Yo Claudio también es mi novela favorita!! Saludos desde México!

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  8. Añadiría la trilogía de Santiago Posteguillo.

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