Top 10: Mejores novelas históricas de todos los tiempos

No soy tan vanidoso como para considerarme un gran conocedor de la literatura en general. Hay infinidad de clásicos que jamás he leído, y varios otros que solo leí una vez, y más por “cumplir mi deber” que por una verdadera inclinación de mi parte. Pero sí he leído muchas novelas históricas; de hecho, en gran medida le atribuyo a mi pasión por el género mi elección de carrera. Así que me considero lo bastante solvente como para elaborar el siguiente ranking.

DSCN896410. La revolución es un sueño eterno, de Andrés Rivera

Juan José Castelli, militar y político de destacada actuación en la Revolución de Mayo de 1810, fue llamado “el orador de la revolución” por sus discursos brillantes en defensa de los criollos, y terminó muriendo por un tumor en la lengua. Ese dato despertó el interés de Rivera, que en 1992 publicó esta novela histórica atípica y fragmentaria; su título hace referencia a una afirmación que habría hecho Castelli cuando estaba al mando del Ejército del Norte, “la muerte es un sueño eterno”, en la que ponía de manifiesto su ateísmo. El Castelli de Rivera es un hombre desencantado que, hallándose a las puertas de la muerte, bien podría decir, como Robespierre antes de ser guillotinado, que la revolución es como Saturno, porque se devora a sus hijos.

DSCN89669. Sinhué el egipcio, de Mika Waltari

Sin dudas la mejor novela histórica sobre el antiguo Egipto. Sinhué, el protagonista, es un médico de la época del Imperio Nuevo, en el siglo XIV a. C., que se ve envuelto en los acontecimientos del convulsionado reinado del faraón Amenhotep IV. Este monarca, más conocido como Akenatón, intentó trasladar la capital egipcia de Tebas a El-Amarna  e implantar en el país lo que tal vez fue la primera religión monoteísta: el atonismo o culto al dios Atón. Sinhué, como médico de la corte, es testigo privilegiado de la revolución social y religiosa que Akenatón trata de llevar a cabo, y de su fracaso estrepitoso. Además, Sinhué realiza numerosos viajes por Siria, Creta, Mitanni, Babilonia y el Imperio Hitita, y a través de sus ojos vemos el panorama del mundo antiguo previo al surgimiento de la civilización grecorromana. Waltari no solo demuestra sus amplios conocimientos de historia antigua, sino también de medicina.

DSCN89618. La novela de Perón y Santa Evita, de Tomás Eloy Martínez

Martínez nunca quiso que estos dos libros fueran vistos como una “saga” sobre el peronismo. Él mismo dice, en Santa Evita, que luego de la publicación de La novela de Perón él escribió y publicó una novela sobre una temática diferente para desalentar esta interpretación. No obstante, de alguna manera estas dos obras pueden ser consideradas complementarias. Ambas se ocupan de los dos protagonistas del mayor movimiento de masas del siglo XX siguiendo una estructura similar: exploran las etapas menos conocidas de sus vidas —la niñez de Eva Duarte en Los Toldos, el primer matrimonio de Perón con “Potota” Tizón, la relación de Eva con Agustín Magaldi y sus años de actriz “en ascenso”, el confuso episodio de espionaje en Chile en el que Perón y Lonardi se vieron envueltos a fines de los años ’30, etc.—, eluden la época en que estuvieron en la cúspide del poder y relatan, paralelamente, las peripecias de varios personajes menores, reales y ficticios, que parecen escapados de una novela de Arlt y cuyo único rasgo común es estar obnubilados, en mayor o menor medida, por el fascinante mito peronista.

DSCN89707. Los Reyes Malditos, de Maurice Druon

La saga de Los Reyes Malditos está compuesta por seis libros estupendos y un séptimo libro bastante malo que, como ocurre con El Padrino III, puede y conviene omitirse. Por lo general, cuando se habla de la Guerra de los Cien Años entre Francia e Inglaterra, la etapa final, en la primera mitad del siglo XV, es la que genera mayor interés, pues es la época inmortalizada por Shakespeare en su Enrique V y en la que hizo su intervención la célebre Juana de Arco. Druon, en cambio, se dedica a los años previos al conflicto y en los de las primeras batallas. El relato comienza en 1314, el último año del reinado de Felipe IV el Hermoso, responsable de la destrucción de la Orden de los Templarios; ese año fue quemado vivo el último maestre de la Orden. Antes de morir, el maestre le echa una maldición al rey y a toda su estirpe, y durante las décadas siguientes la maldición parece hacer efecto: los tres hijos de Felipe ocupan sucesivamente el trono sin dejar descendencia, lo cual conduce a un conflicto sucesorio entre la nueva dinastía de los Valois y el rey inglés Eduardo III, nieto de Felipe por línea femenina. Es a partir de esa disputa que se desencadena la guerra. Los libros son: El rey de hierroLa reina estrangulada, Los venenos de la Corona, La ley de los varones, La loba de Francia y La flor de lis y el león; el séptimo libro, que desaconsejo leer, es De cómo un rey perdió Francia, que transcurre cuando casi todos los personajes de los 6 libros anteriores han muerto —aunque la guerra sigue— y no es narrado en tercera persona, con los puntos de vista de varios personajes, como en las otras novelas, sino como un diálogo entre un cardenal y su sobrino a lo largo de un viaje en carroza. La intención de Druon era terminar la saga con La flor…, pero en los años ’70 optó por publicar esta última entrega, probablemente por los mismos motivos mercenarios por los que Peter Jackson decidió hacer las películas de El Hobbit. Sin embargo los seis libros originales son una maravilla, con intrigas, traiciones y batallas tan buenas como las de Canción de Hielo y Fuego, pero inspiradas en hechos reales.

DSCN89626. La gesta del marrano, de Marcos Aguinis

Aguinis es un autor con cuyo pensamiento político estoy muy en desacuerdo, pero que tiene ciertas dotes literarias; no es un Vargas Llosa pero está cerca de ser un Orson Scott Card. He leído varias de sus novelas, y si bien son entretenidas, ninguna me ha parecido brillante excepto esta. “Marrano” era un término muy despectivo empleado en España y América Latina para referirse a los judíos conversos que “judaizaban” —es decir, seguían practicando su religión— clandestinamente. En general, todo judío que se hubiera convertido al cristianismo caía bajo la sospecha de ser un marrano; incluso sus hijos y nietos cargaban con esa “mancha” y vivían con el temor de ser alcanzados por el largo brazo de la Inquisición, que era tan activa en América como en la Península. El protagonista de la novela es Francisco Maldonado da Silva, un médico muy respetado que es hijo de un converso y decide volver en secreto a la fe de sus ancestros. Cuando es descubierto y llevado ante el tribunal de la Inquisición en Lima, Francisco, a diferencia de otros acusados, no intenta negar su judaísmo. Esto constituye un gran desafío a la Iglesia, que a partir de entonces dedica todos sus esfuerzos a lograr que Francisco abjure de su fe. El libro refleja muy bien la paranoia que afectaba tanto a los perseguidores como a los perseguidos en aquellos siglos de oscurantismo, una actitud mental que Octavio Paz ha comparado con agudeza, en Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe, a la de las personas involucradas en las purgas stalinistas en la Unión Soviética.

DSCN89635. Bomarzo, de Manuel Mujica Láinez

Mujica Láinez escribió varias novelas históricas muy recomendables (El laberinto, El escarabajo, El unicornio), pero Bomarzo es la más famosa. El motivo de esa fama probablemente sea la polémica que rodeó a la ópera homónima de 1967 inspirada en el libro, que fue prohibida en nuestro país por la dictadura de Juan Carlos Onganía y recién pudo ser representada en 1984, con el regreso definitivo de la democracia. Más allá de eso, la calidad literaria de la obra de Mujica Láinez es innegable. El protagonista, como el Claudio de Robert Graves, es un underdog: Pier Francesco Orsini, segundón de una de las más antiguas familias de la nobleza romana, odiado y despreciado por su padre y sus hermanos a causa de su condición de jorobado y su incipiente bisexualidad, que logra mediante varios crímenes convertirse en duque de Bomarzo. A diferencia del emperador Claudio, que es indudablemente un buen hombre aunque pueda tener graves equivocaciones, Pier Francesco es en el mejor de los casos un antihéroe. Puede ser muy dulce y generoso, así como arbitrario y cruel. Él mismo —la novela está narrada en primera persona— reconoce ser incapaz de explicar satisfactoriamente el motivo de muchas de sus atrocidades, más allá de los complejos que lo atormentan desde su más tierna infancia. Junto con el duque desfilan por las páginas varios personajes históricos del siglo XVI italiano, tan deslumbrantes como sórdidos: Pier Luigi Farnese, Benvenuto Cellini, los Médici (Alejandro, Hipólito, Catalina, Lorenzaccio y el Papa Clemente VII), Carlos V, Paracelso, etc.

DSCN89694. El Gatopardo, de Giuseppe Tomasi di Lampedusa

Curiosamente, El Gatopardo es una novela casi autobiográfica. Porque si bien fue escrita bien entrado el siglo XX, la historia de su protagonista, el Príncipe de Salina, un noble siciliano que debe adaptarse a la invasión de la isla por las tropas de Garibaldi en 1860, es la historia de la familia del autor. En esta columna de Juan Forn se reseñan las circunstancias en que el libro fue escrito y publicado, de modo que no necesito añadir más sobre el tema. Respecto de la novela, si tuviera que señalar su temática, diría que es acerca del ascenso de la burguesía y de la decadencia irreversible de la vieja nobleza. Incluso aquellos nobles que, como el Ṕríncipe, consiguen integrarse al nuevo régimen surgido luego de la unificación de Italia, se dan cuenta de que sus días están contados, que cuando ellos mueran sus hijos no serán capaces de conservar la posición de su familia, y que el futuro pertenece a los “arribistas” burgueses. Si bien el Príncipe favorece a su cínico y ambicioso sobrino Tancredi —autor de la famosa frase “Hay que cambiar para que nada cambie”, que a su vez hizo que se acuñara el término “gatopardismo”—, que se casa con una hermosa burguesa y triunfa en la política y los negocios, se considera a sí mismo el último de su raza, y el relato se va tiñendo de una melancolía que es también la del propio Lampedusa, un noble muy venido a menos.

3. Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar

Ya escribí sobre este libro en el post anterior.

DSCN89682. El nombre de la rosa, de Umberto Eco

No creo ser muy agudo al decir que si Jorge Luis Borges y Arhur Conan Doyle hubieran escrito una novela a cuatro manos, el resultado hubiera sido casi idéntico al que obtuvo Eco con El nombre de la rosa. Adso de Melk, un anciano monje austríaco, recuerda la visita que hizo siendo un novicio adolescente en 1327 a una abadía en el norte de Italia, acompañando a Guillermo de Baskerville, un ex inquisidor inglés, encargado de organizar una reunión entre la cúpula de la Orden de San Francisco y los representantes de Juan XXII, el segundo de los “Papas de Aviñón”, para resolver una disputa teológica sobre la pobreza de Jesús, que encubre un enfrentamiento político entre el Papado y el Sacro Imperio Romano Germánico. (El Papa Juan aparece en “Los Reyes Malditos”, donde es presentado bajo una luz mucho más favorable que en esta novela, probablemente porque, en Italia, fue un Pontífice impopular por no volver a trasladar la Santa Sede de Aviñón a Roma; en Francia, por ese mismo motivo, Juan XXII era admirado). La abadía —ficticia, por suerte— goza de un inmenso prestigio por poseer la biblioteca más grande de la Europa cristiana. Apenas Guillermo y Adso arriban a la abadía, comienzan a producirse varios crímenes cuyas víctimas están ligadas a la biblioteca, y el abate le solicita a Guillermo que investigue el asunto y descubra al culpable.

1. Yo, Claudio y Claudio, el dios, de Robert Graves

También hablé de estos libros en el ranking anterior.

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2 comentarios

  1. Patricia Toveri

     /  Miércoles, marzo 5, 2014

    Excelente tu reseña!!!!!! los lei y disfrute a casi todos!!!! creo tener el privilegio de haberte comentado / prestado Los reyes malditos.
    El unico que no lei fue Sinue…. que me parece te lo regalo el Sr Toveri
    Saludos.

    Responder
    • En realidad el señor Toveri me lo prestó y gracias a él lo leí por primera vez; después encontré una edición del libro que venía en un solo tomo, que es la que aparece en la foto, y me la compré. Y es cierto, leí la saga de Los Reyes Malditos gracias a vos🙂

      Responder

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