Crítica del episodio 4×04 de Game of Thrones (para novatos)

Game-of-Thrones-4x04-Oathkeeper-Carlost.net-007Traducción de la crítica de Alan Sepinwall de “Oathkeeper” (“Guardajuramentos”), el cuarto episodio de la 4ª temporada de Game of Thrones. El artículo NO contiene spoilers de los libros de Canción de Hielo y Fuego, porque su autor no los ha leído, así que aquellos que tampoco hayan leído las novelas o aún no hayan terminado de leer Tormenta de Espadas pueden leerlo sin spoilearse.

[ADVERTENCIA: SPOILERS DEL EPISODIO 4×04 DE GoT A CONTINUACIÓN]

“Solo haz lo que sea necesario” — Olenna.

Siempre hay cierto grado de interpretación de roles en Game of Thrones, ya que varios personajes deben disimular hasta lograr alcanzar sus objetivos (ya sean la seguridad o un mayor poder). Dany tuvo que interpretar el rol de khaleesi poderosa mucho antes de tener el poder que tiene ahora. Arya intenta todo el tiempo convencer a los demás que es una asesina endurecida (y, a veces, que es un chico), Tyrion tuvo que pasar una temporada fingiendo que el puesto de Mano del Rey era el que le pertenecía, etc.

Pero en “Guardajuramentos” nos presentan muchas veces esa idea, pues es un episodio en el que abundantes personajes deciden adoptar nuevos roles, o son forzados a hacerlo.

Al comienzo del episodio, Gusano Gris y un pelotón de Inmaculados se disfrazan de esclavos para entrar en Meereen e incitar una rebelión. (Resulta que los barriles llenos con los collares rotos de los niños asesinados solo eran el comienzo de la guerra psicológica de Dany). La mano derecha de Roose Bolton, Locke, se infiltra en el Castillo Negro haciéndose pasar por un nuevo recluta de la Guardia de la Noche, con la esperanza de que Jon Nieve lo conducirá a Bran y Rickon. Luego de enterarse de que su dulce pero calculadora abuela estuvo detrás del asesinato de Joffrey, Margaery otra vez tiene que adoptar una identidad nueva para forjar un vínculo con su futuro esposo y rey.

Y luego tenemos a Jaime Lannister, quien luego de los hechos desagradables del episodio anterior, tiene que volver a fingir que es el mismo rebelde adorable y lleno de culpa que fue durante toda la temporada pasada.

Aunque la serie no tiene la intención que creamos que está fingiendo.

Lo que sucedió en el episodio anterior entre Jaime y Cersei es complicado, no solo porque varias personas asociadas con la serie (tanto Alex Graves como David Benioff y George RR. Martin) expusieron diferentes versiones sobre lo que la escena debía significar, sino porque el público manifestó un consenso abrumador sobre ella: que Jaime violó a Cersei, sin atenuantes. En muchos casos, la posibilidad de que la intención de los autores pueda entrar en conflicto con la interpretación del público no es un problema irresoluble. Si uno tiene una visión diferente a la de Orson Welles sobre lo que Rosebud significaba para Charles Foster Kane, está bien. En este caso, no obstante, tenemos una historia que continúa siendo narrada, con personajes que siguen con sus vidas a partir de un punto en el que existe desacuerdo entre el público y al menos parte del equipo creativo sobre qué pasó exactamente junto al cadáver de Joffrey.

Y en un episodio en que Jaime aparece de manera prominente en varias escenas, se nos lo presenta como exactamente el mismo personaje que era antes de esa escena del episodio anterior: encantador, con conflictos internos, con mayor afecto por Brienne y Tyrion del que cabría esperar en un hombre en su posición, y deseando hacer el bien respecto a Sansa y el juramento que le hizo a Lady Catelyn. Y cuando comparte nuevamente una escena con Cersei, ella está visiblemente enfadada con él, pero no parece ser por su violación, sino por la muerte de su hijo y el aparente respaldo de Jaime al hermano que ella cree que es el asesino de Joffrey.

Ahora bien, es posible que su rabia sea por ambas cosas; que Cersei esté desquitando su ira con Jaime por una cosa porque no es capaz de hablar de la otra. Ella actúa como si le hubiera dado la espalda a Jaime para siempre, y podría ser por aquello que no quiere dignarse a discutir en su presencia, incluso pese a que están obligados a interactuar por las circunstancias y por sus respectivas posiciones. Aquí hay cierta ambigüedad, y potencial de que el asunto sea tratado más explícitamente en el futuro, si Benioff y Weiss deciden hacerlo.

Pero todas las demás escenas en que aparece —otra lección de duelos con Bronn, una visita a Tyrion, Jaime haciendo entrega de la espada de acero valyrio a Brienne y asignándole la tarea de encontrar y proteger a Sansa, Jaime y Brienne dándose una despedida que parece permanente cuando Podrick y ella cabalgan para cumplir su misión— se desarrollaron tal y como lo habrían hecho si nadie esperara que el público ahora viera a Jaime como alguien cuyo camino a la redención se vio revertido en el episodio pasado. Nikolaj Coster-Waldau nuevamente se muestra maravilloso junto a Gwendoline Christie, Peter Dinklage y Jerome Flynn, tanto que habría deseado, al ver su química con ellos, comprender la difícil situación en la que Jaime se encuentra en relación a su familia y sus lealtades, y apreciar la pérdida que significa para Brienne y Jaime tener que separarse cuando él la envía a hallar a Sansa. Sin embargo, el asunto de la violación estaba en mi mente durante todas esas escenas, en una manera que seguramente no debía estarlo.

Este es, quizá, el momento en que debería señalar que muchos fans comenzaron a apreciar a Jaime incluso luego de que él empujara a un niño por una ventana, asesinara a su propio primo para escapar de su cautiverio, quebrantara su juramento de proteger a dos reyes, se acostara con su hermana, etc. En Game of Thrones la moralidad y la simpatía que despiertan los personajes son muy flexibles. La diferencia es que esos hechos eran relativamente remotos para él en la 3ª temporada, había recibido su castigo (perder su mano por culpa de Locke), se arrepentía claramente de varias de sus acciones, empezaba a tratar de redimirse protegiendo a Brienne, etc. Este Jaime vuelve a ser “genial” apenas un episodio después de que el público lo viera haciendo algo horrible.

Las series de TV son organismos vivos. Cambian y evolucionas basándose en lo que funciona y lo que no, en qué actores están disponibles, qué localidades pueden usarse, y cómo el público reacciona a las cosas. Pero también hay situaciones —como la de esta temporada— en que una parte enorme del trabajo ha sido concluida antes que los creadores puedan reaccionar a la reacción, de modo que puede haber seis episodios más en los que ellos presentan una versión de Jaime mientras que el público tiene otra versión en sus mentes (o la temporada podría terminar con Cersei envenenando a su hermano y diciéndole “¡Y esto es por lo que me hiciste justo después de la muerte de nuestro hijo!”).

Tendremos que esperar para ver cómo sigue esto, y si la divergencia se vuelve lo bastante enorme como para que toda esa sección de la serie se vea gravemente impactada.

Respecto de “Guardajuramentos”, el episodio termina con más violaciones, cuando vemos que Karl y los demás cambiacapas han estado abusando de las muchas hijas de Craster, transformando al Torreón en un lugar aún más desagradable que cuando era gobernado por el viejo monstruo. Bran es capaz de proteger temporalmente a Meera y Jojen revelando su identidad, algo que puede generar gran tensión cuando Jon Nieve y su equipo de exploradores llegue a ocuparse de sus camaradas quebranta-juramentos. Y luego tenemos la oportunidad de descubrir lo que los Caminantes Blancos hacen con los muchos bebés varones que Craster les ha sacrificado. El jinete pálido lleva al pobre niño al centro de una especie de versión helada de Stonehenge, lo coloca sobre el altar, y parece que el bebé es transformado en un Caminante. Quizá así es como crean más ejemplares de su raza, así como Craster creaba más y más concubinas al engendrarlas.

No hemos visto mucho a los Caminantes desde el comienzo de la serie, pese a la evidente amenaza que representan (el momento más agradable de Stannis en la serie es cuando brevemente pareció reconocer que todos en Poniente debían dejar de jugar y enfrentar el peligro procedente del Norte; ahora ha vuelvo a quemar personas y quejarse de que su derecho a la corona ha sido robado). Pero la serie sigue volviendo a ellos por una razón, y es obvio que son algo muy diferente y misterioso en comparación con los ejércitos de Dany o de Mance Rayder. Tienen poderes y motivos que no podemos comprender, y son capaces de convertir a los muertos en armas vivientes y de transformar a un bebé inocente en algo mucho más aterrador y trágico.

Casi todos en la serie han evolucionado a lo largo de estas poco más de tres temporadas, a veces solo provisoriamente, adoptando una nueva identidad antes de volver a la vieja. Los Caminantes Blancos, no obstante, son antiguos e inescrutables y solo parecen interesados en cambiar —cuando no destruir— a todos a su paso, mientras ellos siguen siendo como siempre han sido.

Otras reflexiones:

  • Siempre es un placer tener a la gran Michelle MacLaren detrás de cámara en la serie, y que ella pueda dirigir un par de escenas entre Jaime y Brienne, dado que fue ella quien coordinó su sorprendente aventura con Bart el oso.
  • No sé si el guionista Bryan Cogman es fan de la película Spartacus, pero este episodio estuvo lleno de alusiones a ella, incluyendo una revuelta de esclavos, la fila de hombres crucificados (aunque en este caso eran los amos), y la escena del final en la que parece que ninguno de los miembros de la Guardia se pondrá de pie para acompañar a Jon Nieve, hasta que uno por uno varios de ellos lo hacen.
  • Creo que nunca he deseado tanto algo relacionado a esta serie como deseo poder poner como título de mi crítica de la semana que viene “Hodor sin cadenas”, junto con una foto de Kristian Nairn destruyendo a Karl y los demás cambiacapas. ¡Hodor!
  • Nunca es fácil tener una idea de con qué rapidez las personas pueden viajar de una parte de Poniente a la otra, y cómo las escenas de un lugar deben encajar cronológicamente con las de otro lugar. Así que cuando Locke apareció en el grupo de reclutas que atendían la lección de combate de Jon Nieve, intenté al comienzo convencerme que era tan solo otro actor que se parecía mucho a Noah Taylor, ya que ¿cómo podía haber llegado tan velozmente del Fuerte Terror al Muro? Supongo que es momento de empezar a estudiar un mapa. (Si no recuerdo mal, a Tyrion le tomó más o menos el mismo tiempo llegar desde Invernalia hasta el Muro en la 1ª temporada).
  • Parece que le di demasiada importancia la semana pasada a la creencia de Varys que Meñique intentaría quemar todo el reino por capricho. Sansa logra que eventualmente admita que organizó el asesinato —usando el collar que Ser Dontos le dio— obedeciendo a sus nuevos amigos los Tyrell.
  • Mientras tanto, ahora tanto Sansa como Arya presuntamente se dirigen al Nido de Águilas. Si de alguna manera ambas llegan allí, y Brienne arriba al mismo tiempo, tendríamos el inmenso placer de ver una escena en la que aparezcan juntos Brienne, Arya y el Perro.
  • Yo también tenía una amplia sonrisa en mi cara al ver a Podric asignado como escudero de Brienne. La serie ha hecho un buen trabajo con él en muy pocas escenas a lo largo de los años, e imagino que Brienne aprenderá a apreciar su leal servicio con el tiempo. Además, en algún momento la serie deberá volver a explorar su increíble talento con las damas, aún cuando no sé si su nueva compañera de viajes estará muy interesada en lo que tiene para ofrecer.
  • Daario se dio cuenta hace un tiempo que Gusano Gris se sentía atraído por Missandei la traductora, y en este episodio la vemos dándole lecciones de inglés (o, como me dicen que la llaman en Poniente, la lengua común). Que Gusano Gris se rehúse a recordar su vida antes de ser secuestrado y convertido en Inmaculado habla de lo bien que los amos lo programaron, y también de lo doloroso que debe ser imaginar una vida en la que él no fuera aquello en lo que lo transformaron.
  • Siempre es un placer ver a Margaery trabajar en su nuevo esposo. Este parece representar un desafío mucho más sencillo que seducir a un gay o a un sádico asexuado, y ella tiene la astucia de no exagerar sus avances. Tommen es solo un niño, y si ella se le aproximara con una actitud demasiado sexy al comienzo —o tan solo hiciera algo tan relativamente inofensivo como besarlo en los labios— podría asustarlo. Ella está tomándose las cosas con calma con él.
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