Crítica del episodio 4×07 de Game of Thrones (para novatos)

game-of-thrones-mockingbirdTraducción de la crítica de Alan Sepinwall de “Mockingbird” (“Sinsonte”), el séptimo episodio de la cuarta temporada de Game of Thrones. El artículo NO contiene spoilers de los libros de “Canción de Hielo y Fuego”, porque su autor no los ha leído, así que aquellos que tampoco hayan leído las novelas o aún no hayan terminado de leer Tormenta de Espadas pueden leerlo sin spoilearse.

[ADVERTENCIA: SPOILERS DEL EPISODIO 4×07 DE GoT A CONTINUACIÓN]

“¿Por qué seguir?” — Arya.

Al comienzo de “Sinsonte”, Arya y el Perro se encuentran con un hombre moribundo sentado fuera de una casa destruida, otra víctima de las bandas de asaltantes (o, en muchos casos, soldados que actúan como asaltantes gozando de la protección de la bandera de los Lannister) que han estado azotando el campo desde que finalizó la guerra. Es una escena pequeña, donde se muestra tanto la decencia de la que el Perro es capaz si la situación lo amerita (en este caso, poniendo fin al sufrimiento del hombre herido, con un asentimiento solemne entre ambos mientras lo hace) como un nuevo paso de Arya en el camino que la llevará a convertirse en una asesina sin remordimientos, cuando le clava Aguja en el corazón a uno de los más desagradables ex prisioneros de Yoren. Pero la discusión que los dos viajeros tienen con el moribundo es uno de los intercambios más interesantes —y lúcidos— de la temporada.

Con Robb asesinado, la guerra terminada y la mayoría de los otros héroes encarcelados, incapacitados o demasiado alejados de sus objetivos, es una época sombría para Poniente, y para la serie. La Boda Roja, al menos por el momento, se llevó consigo cualquier sensación de esperanza que le quedara a la serie, y ahora todos intentan simplemente sobrevivir a sus actuales circunstancias —o, en el caso de los Lannister, aferrarse a su poder por los medios más perversos que sean necesarios—. Incluso el asesinato de Joffrey no es algo que valga la pena celebrar demasiado, porque Tywin sigue gobernando el país y porque Tyrion está en grave peligro debido a él. Es un mundo lleno de crueldad, donde la violación, la tortura y el asesinado son aceptados como hechos de la vida —Bronn se jacta de sus planes de asesinar a su futura cuñada para quedarse con su fortuna, y el episodio termina con Meñique haciendo algo similar con Lysa— donde hay abundancia de monstruos, e incluso más hombres que actúan como tales.

En una serie que continuamente plantea la pregunta que Arya le formula al moribundo, tanto a sus personajes como a su público: ¿por qué seguir viviendo en un mundo con tanto horror sin fin, y por qué seguir viendo una serie que es tan persistentemente sombría? Es una pregunta de doble filo que la serie tiene en común con The Walking Dead, que prácticamente desafía a sus personajes a seguir viviendo, y a sus espectadores a seguir mirando. Aquí, las razones por las que ambos grupos siguen adelante son más claras. Para muchos habitantes de Poniente, las cosas pueden ser casi desesperanzadas, pero todavía existe la posibilidad de lograr algo en un nivel más pequeño, ya sea Brienne cumpliendo su juramento a Lady Catelyn, Arya tachando nombres de su lista, o Tyrion y Jaime riéndose lúgubremente al pensar en Tywin viendo como su estirpe se extingue de un solo golpe.

Y nosotros seguimos viendo porque, sombría o no, esta es una serie de TV asombrosa (The Walking Dead no está al mismo nivel ni en sus mejores episodios), y una serie que, con pocas excepciones (las escenas que involucran a Ramsay Nieve, por ejemplo), no se regodea en la miseria que padecen sus personajes, como lo demuestra un episodio excelente como es “Sinsonte”.

De alguna manera, los méritos de “Sinsonte” son más impresionantes que algunos de los momentos brillantes del resto de la temporada. No es un episodio con un formato nuevo, como “El león y la rosa”, ni presenta una pieza oratoria como la de Tyrion en el tribunal del episodio anterior, ni muere ningún personaje importante (políticamente Lysa Arryn es relevante, pero en términos del tiempo y la energía que la serie invirtió en ella, y las emociones que por ende nosotros hemos invertido, probablemente esté solo un puesto por encima de Pastel Caliente). En lugar de ello, este episodio simplemente pasa de un continente a otro, ofreciendo escenas sólidas en cada lugar —a veces incluso encontrando nuevos matices en personajes que antes no eran muy interesantes, como Melisandre y la mujer de Stannis— y vinculándolos entre sí no mediante una trama (porque muy pocos elementos conectan lo que los diferentes grupos están haciendo en este episodio), sino mediante sus personalidades y el legado familiar e histórico que comparten.

Luego que el Perro sea herido por uno de los hombres que quieren cobrar la recompensa por él, Arya propone usar fuego para cauterizar la herida. Tan solo ver el leño en llamas acercándose a él es demasiado para el invencible Sandor Clegane, pero le permite bajar su guardia y contarle a Arya el incidente de su infancia que lo dejó desfigurado y con fobia al fuego. Hemos escuchado una versión de esta historia de labios de Meñique, pero es mucho más crudo proveniente de la propia víctima, y la actuación de Rory McCann refleja que está menos enojado con su hermano que con el padre que protegió a Gregor y le mintió a los demás sobre lo ocurrido.

En la crítica anterior bromeé sobre la posibilidad de que Theon, Varys y Gusano Gris se reúnan para discutir sus respectivas mutilaciones. Pero el elenco entero tiene muchas heridas y cicatrices en común, tanto físicas como emocionales. En este episodio escuchamos a muchos hablar sobre ser el hijo menos favorecido y el dolor que puede causar a lo largo de la vida. El Perro siempre llevará la marca de La Montaña (*), y el recuerdo de cuál era su posición en la Casa Clegane. Lysa Arryn estaba dominada por los celos hacia su hermana mayor hasta que aparentemente se volvió loca, y Tyrion ha pasado toda su vida dolorosamente al tanto de cuánto su padre y su hermana desearían que él jamás hubiera sido concebido.

* Interpretado por un actor diferente (el fisicoculturista islandés Hafþór Júlíus Björnsson) del que lo interpretó en la 2ª temporada, que a su vez era un actor diferente al de la 1ª temporada. Ser Gregor se está convirtiendo en una versión gigantesca y homicida de Bobby Draper.

El dolor de Tyrion se vuelve más evidente en la tercera, y mejor, de las tres grandes escenas en las que él recibe visitantes en su celda oscura. El encuentro con Jaime sirve para recordarnos que hay un miembro de su familia que no siente rencor o desprecio por él, aún cuando Jaime no está físicamente capacitado para pelear con La Montaña. La visita de Bronn es una delicia: dos veteranos aliados que disfrutan de la compañía mutua, pero que nunca se hicieron ilusiones sobre la naturaleza de su relación, y que son muy sinceros sobre cómo han llegado a ese punto, lo cual hace que la tristeza de Bronn ante la idea de ver morir a Tyrion sea más genuina e impactante. Él tomó su decisión, obtuvo su castillo y su esposa noble, y no es tan tonto como para arriesgarlo todo por una pelea suicida con La Montaña, pero aprecia a Tyrion, y Tyrion lo aprecia a él aunque su desesperación sea cada vez mayor.

¿Pero Oberyn y Tyrion? Esa escena fue todo un banquete, tanto si uno sabía o no el motivo de la visita de Oberyn al verla. Desde que apareció al comienzo de la temporada, Oberyn ha sido un enigma para nosotros y para los Lannister, pero su odio por la familia de Tywin y su deseo de vengar el asesinato de su hermana han sido evidentes incluso cuando él se presenta como un hedonista relajado. La conversación comienza siendo ligera, con Oberyn comentando la hipocresía de Cersei y su entusiasmo compartido por ver muertos a los Lannister. Pero luego da un giro inesperado con la historia de un joven Oberyn viendo a Tyrion cuando era bebé; o, como lo llamaban a lo largo del país, “el monstruo que había tenido Tywin”. Por muy buena que haya sido la actuación de Peter Dinklage en el episodio anterior durante el exabrupto de Tyrion en el tribunal, puede que haya logrado igualarla en este episodio por la manera en que representa la furia y la humillación apenas contenidas de Tyrion —tanto con Cersei y Tywin por hacerlo sentir de esa manera en su momento, como con este virtual desconocido que le hace revivir esos sentimientos tan intensamente— mientras escucha la historia (aunque incluso entonces él no pierde del todo su ingenio, comentando, sobre los rumores de que había nacido con genitales masculinos y femeninos: “Eso habría hecho las cosas mucho más fáciles”). ¿Y por qué Oberyn le cuenta esta historia? ¿Por qué hace a Tyrion sufrir? Porque quiere que Tyrion sienta más rabia hacia la hermana que lo ha querido ver muerto desde el nacimiento, pero también, creo yo, porque quiere trazar un contraste claro entre esa relación fraterna tan espantosa y el amor que él sentía por la hermana que fue masacrada por La Montaña. Si él logra vencer como campeón de Tyrion, entonces los dos se sentirán enormemente satisfechos en sus sentimientos hacia sus respectivas hermanas, así como también podrán seguir disfrutando de la vida durante mucho más tiempo.

Es una escena tan buena que la acción en el Nido de Águilas que le sigue se siente un poco anticlimática, aún cuando termina con Lysa siendo arrojada por la Puerta de la Luna de Chéjov, y con Meñique un paso más cerca de completar su plan maestro, sea cual fuere. Aún así, comprendo el deseo de no concluir dos episodios consecutivos con el mismo personaje (algo que la serie hace muy rara vez), y tampoco es que las dificultades de Sansa con su familia extendida carezcan de emociones. Por un breve momento, parece haber hecho las paces con la idea de que el mocoso malcriado de Robin será su futuro marido, pero luego comete el error de castigar a un chico que claramente nunca ha sido castigado en su vida. Y lo que es peor, le recuerda a su futuro suegro al gran amor de su vida, lo cual conduce a un beso desagradable, lo cual conduce a Lysa amenazando con arrojarla a su muerte. Esta es una instancia en que las heridas de la infancia resultan ser fatales décadas más tarde, ya que Lysa está demasiado dominada por los celos hacia su hermana, y cegada por la satisfacción de estar casada con un hombre al que Catelyn rechazó, como para reconocer que Meñique la ve como uno de los muchos medios para obtener sus fines, y que, habiendo conseguido de ella todo lo que necesita, puede darle la misma muerte con la que ella había estado amenazando a Sansa momentos antes. Adiós, señora demente. Ahora no sé de dónde obtendrá su hijo su ración de leche.

Otras reflexiones:

  • Mientras veía las ruinas humeantes de Invernalia aparecer en el mapa durante los créditos del comienzo, me pregunté si es posible que la trama alguna vez regrese allí, puesto que por ahora es solamente un símbolo de dónde comenzó la historia. Me divirtió mucho ver que Sansa está preguntándose lo mismo, cuando construyó una réplica de nieve del castillo que yo pude reconocer instantáneamente gracias a los créditos.
  • Pensé que Hodor era el único personaje secundario cuya aparición podía hacerme irracionalmente feliz. Pero el retorno de Pastel Caliente fue una experiencia similarmente alegre, y su decisión de confiar en Brienne lo bastante como para darle noticia de la supervivencia de Arya fue una oportunidad graciosa de que Brienne se mostrara arrogante con Podrick.
  • Nuevamente la Madre de Dragones, Rompedora de Cadenas, Comedora de Tocino, etc., demuestra que pese a tener fuertes convicciones, no piensa a fondo sus planes y es muy fácil de influenciar por las personas que la rodean; en este episodio, le permite a Daario marchar con los Segundos Hijos a Yunkai para reconquistar la ciudad (luego de disfrutar de una noche con él), luego le permite a Jorah convencerla de perdonarles las vidas a los esclavistas yunkios, apenas horas después de haber decidido ejecutarlos a todos. El aspecto positivo es que ahora al menos ella parece entender cómo motivar a su propia gente, puesto que le da una alegría a Jorah al permitirle decirle a Daario que él fue quien hizo cambiar de opinión a la khaleesi.
  • Si bien Daario aparece brevemente desnudo por detrás, Melisandre aparece completamente desnuda en la escena siguiente, cuando sale de la bañera para explicarle a la mujer de Stannis, Selyse, que parte de su “magia” es simplemente una estafa para atraer nuevos creyentes al Señor de la Luz —pese a que nosotros sabemos por las experiencias del pasado que el poder que Thoros de Myr y ella pueden generar apelando a su dios es muy, muy real—. Entre esa confesión y las pequeñas bromas que hace, es lo más humana que ha aparecido la sacerdotisa roja en toda la serie. Y lo mismo puede decirse de Selyse cuando repite el mantra de que no es un pecado que su marido se haya acostado con esta hermosa mujer desnuda. Stannis ha tenido también sus momentos, pero no últimamente.
  • La serie generalmente se las arregla para que los villanos sean interesantes de alguna forma u otra, para compensar lo mal que tratan a los héroes. En el caso de Alliser Thorne, el comandante en funciones del Castillo Negro, no han logrado que aparezca más que como un idiota celoso que hace que Jon Nieve parezca más listo y más noble en comparación. Reconozco que la mayoría de los miembros de la Guardia de la Noche no son lo mejor de lo mejor —el padre de Jorah era inusualmente noble y sabio, y parecía haberse unido a la Guardia solo para compensar los crímenes de su hijo—, pero Alliser es tan testarudo e ignorante que sus escenas carecen de calidad.
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