El episodio final de Mad Men

960Llegó el final de Mad Men, y solo me siento capaz de escribir algunas impresiones muy a vuelo de pájaro sobre este último episodio de su séptima y última temporada. Para los que sepan inglés y quieran análisis más pormenorizados de “Person to Person“, les recomiendo leer esto, esto y esto (también Helena Dax escribió algo al respecto acá, aunque yo disiento con su interpretación del final).

[ADVERTENCIA: SPOILERS A CONTINUACIÓN]

Creo que la publicidad de Coca Cola al final del episodio es bastante cínica, o incluso tenebrosa. Una interpretación que podemos darle es que a Don se le ocurrió la idea de esa publicidad mientras meditaba, y hay un par de pistas en el propio episodio, la más convincente de las cuales es esta:

¿Eso sería positivo para Don, como persona, más allá de su éxito profesional? ¿O solo significaría, que como tantas otras veces, él toma una experiencia de vida significativa y en lugar de aprender de ella la convierte en una mercancía, cuyo éxito lo conduce a regresar a sus patrones de conducta autodestructivos de siempre? Don jamás ha podido ser un creativo genial y un buen padre y esposo. Al comienzo de la 5ª temporada, que es cuando lo vimos más feliz (estaba recién casado con Megan), es también cuando menos atención prestaba a su trabajo, delegando todo en Peggy. El Don que regresase a McCann con la idea del jingle de Coca Cola sería una versión más o menos aggiornada del Don del It’s toasted de 1960.

Otra interpretación es que Don realmente aprende de su experiencia y regresa a construir una nueva vida con sus hijos, lejos del mundo tóxico de la publicidad. El anuncio de Coca Cola es, en realidad, un mensaje del propio Matt Weiner: el capitalismo no tardará en tomar esa experiencia que atravesó Don y mercantilizarla. El New Age se volvió comercial mucho antes de que terminaran los ’70 (de hecho, ese hospedaje donde Stephanie y él se alojan se parece más a un spa que a una comuna hippie como la que vimos en el episodio de la hija de Roger el año pasado; el hecho de que en recepción le digan que ellos le pueden conseguir un auto con chofer con dos días de aviso nos da una pauta de lo que es ese lugar en realidad). Al final, Mad Men termina —al menos respecto a su protagonista— con un enigma casi tan intrigante como The Sopranos.

Los finales de los otros personajes me encantaron (salvo el de Betty, que ya desde el episodio anterior sabíamos que sería trágico). El beso de Peggy y Stan me hizo aplaudir, literalmente. Ojalá hubiera podido irse con Joan a formar Olson-Harris, pero ya vimos al comienzo del episodio que en McCann ella es capaz de imponerse. El destino de Don es ambiguo, pero Peggy, Joan, Roger y Pete parecen destinados a alcanzar cierta satisfacción. Incluso un personaje casi terciario como Meredith recibe una despedida afectuosa.

Con este episodio, Mad Men ya entra en el podio de mis mejores series de todos los tiempos, junto con The Wire y The Sopranos. Empecé a verla en 2010, y puedo decir que han sido unos cinco años excelentes. Como diría el difunto Bert Cooper, bravo.

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1 comentario

  1. Jose Romero

     /  Martes, mayo 19, 2015

    Yo considero que la serie tuvo un excelente final, y como siempre dejan cosas en el aire para “torturar” a los fanáticos. Les juro que extrañaré demasiado esta serie, es una de las mejores que he visto en mi vida, y de nuevo gracias a los creadores de la misma por traernos esta joya de la televisión.

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