Bluff

Y al final esto de lo que hablábamos anoche fue todo un bluff, la reputísima madre que lo parió. Menos mal que hoy también fue la promulgación de la ley de matrimonio igualitario, sino estaría aún más malhumorado.

Los siguientes pasos

Juramento de Juan Manzur

Es curioso: cada año de la presidencia de CFK parece haber estado marcado por el tratamiento parlamentario de una o más leyes realmente significativas. En 2008 tuvimos las retenciones móviles —único proyecto que fue rechazado, y a raíz del cual el oficialismo cambió sus modos de operar en el Congreso—, la reestatización de Aerolíneas Argentinas (AA), la movilidad jubilatoria y la nacionalización de las AFJP. En 2009 estuvo la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (SCA) y la reforma política (por no mencionar otras iniciativas menos encomiables pero que igual pudieron ser aprobadas, como el adelantamiento de las elecciones legislativas y la ley de blanqueo de capitales). Y en lo que va del 2010, y con un Congreso opositor, hemos tenido el reemplazo de Martín Redrado por Mercedes Marcó del Pont en la presidencia del Banco Central (BCRA) y la ley de matrimonio igualitario; curiosamente en ambos casos el Senado votó en contra del dictamen emitido por la comisión de turno (en el caso de Marcó del Pont, el dictamen rechazaba su pliego, en el del matrimonio igualitario, rechazaba el proyecto con media sanción en Diputados). Hasta ahora la oposición no ha podido aprobar ninguno de sus proyectos, con lo cual no se cumplió la amenaza de “vetocracia” de la que hablaban allá por diciembre.

(Nota al margen: lo cierto es que CFK ha sido probablemente la presidenta que menos vetos y decretos de necesidad y urgencia (DNU) ha utilizado desde 1989, si se excluye de la lista al trío Puerta-Rodríguez Saá-Camaño de diciembre de 2001. Pongamos un ejemplo: el “republicano” y “buscador de consensos” De la Rúa emitió 73 DNU en sus casi exactamente dos años de gobierno. CFK, que en diciembre cumplirá tres años de presidencia, solo utilizó 14.)

Tras la victoria de la semana pasada, las organizaciones LGBT están presionando por una nueva ley de Identidad de Género, que facilitaría a lxs transexuales y travestis la obtención de nuevos DNI (aquí hay un grupo de Facebook creado para apoyar el proyecto). El proyecto fue presentado por Silvia Augsburger, diputada del PS y autora también junto a Vilma Ibarra del proyecto de matrimonio igualitario recién aprobado. Es un proyecto excelente, y creo que será menos resistido que el de matrimonio. No obstante, creo que hay algunos sectores dentro y fuera del gobierno que están especulando con otra iniciativa, mucho más audaz que la de Identidad de Género. Hablo de la despenalización del aborto.

No será nada fácil. El matrimonio igualitario, al lado de esto, va a parecer una pelea a botellazos en un bar. Despenalizar el aborto significa declarar la guerra a la Iglesia. Me imagino movilizaciones multitudinarias defendiendo los derechos de “el niño por nacer”, fotos de fetos mutilados, invocaciones a Satanás, etc. Si el matrimonio igualitario sacó lo peor de muchxs fanáticxs, la despenalización del aborto los va a galvanizar.

Pero también creo que si hay un momento propicio para hacerlo, es este. La Iglesia acaba de recibir un golpe durísimo, lo mismo que las iglesias evangelistas y los grupos judíos más ortodoxos que se manifestaron contra el proyecto. El solo hecho de presentar el proyecto de despenalización sería un nuevo golpe.

El problema más serio que se me ocurre a priori no es la resistencia de la derecha religiosa, sino de la propia CFK. Me consta que ella personalmente se opone al aborto, y se ha manifestado públicamente en ese sentido varias veces desde 2003. Néstor Kirchner me parece más indiferente en ese terreno, y podría llegar a persuadírselo, pero Kirchner ya no es el presidente, y no hay garantías de que vuelva a serlo en 2011. No obstante, hay una señal que me pareció un poco alentadora: el ministro de Salud Juan Manzur elevó ayer a Resolución la Guía para la Atención de los casos de Abortos No Punibles. Esta Guía es muy progresista, pues hace una interpretación amplia de los artículos del Código Penal que establecen en qué casos el aborto no es delito. En vez de limitarse a permitirlo en casos de peligro para la salud de la madre y violación a una mujer “idiota o demente”, la Guía incluye a todas las violaciones, y además abarca las amenazas a la salud mental de la madre. Es una señal alentadora, pero igual no albergo grandes esperanzas.

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