El Juego de Ender

Hoy subí el siguiente video de Lindsay Ellis (alias Nostalgia Chick) a Dailymotion, en el que ella habla de la saga de Ender, escrita por Orson Scott Card, de la que forman parte:

  1. El Juego de Ender (1985)
  2. La Voz de los Muertos (1986)
  3. Ender el Xenocida (1991)
  4. Los Hijos de la Mente (1996)

De esos cuatro libros yo solo he leído los dos primeros, y me parecieron tan buenos como a Lindsay. También hay varios otros libros escritos posteriormente por Card, que vendrían a formar algo así como el “universo expandido” de la saga de Ender, pero esos cuatro son los pilares, y Lindsay elige enfocarse en ellos.

Lindsay también hace referencia a las opiniones polémicas de Card acerca del matrimonio igualitario, y a la película sobre El Juego de Ender que se estrenará a fines de este año. El video original obviamente es de ella, yo me limité a agregarle subtítulos en castellano.

Buscan ilegalizar la homosexualidad en EE.UU.

Encontré este artículo (del 22 de junio) tras leer una publicación en el muro de la página de Facebook a favor del matrionio igualitario, y decidí traducirlo.

El Partido Republicano de Texas le da un significado totalmente nuevo a la palabra “conservador”.

El GOP [“Grand Old Party”, apodo del Partido Republicano] local ha aprobado una plataforma que prohibiría el sexo oral y anal. También condenaría a prisión a cualquiera que expida un certificado de matrimonio a una pareja del mismo sexo (a pesar de que tales certificados ya son inválidos en dicho estado).

“Nos oponemos a la legalización de la sodomía”, dice la plataforma. “Exigimos que el Congreso ejerza su autoridad concedida por la Constitución de los Estados Unidos para privar de jurisdicción a la Justicia federal en los casos que involucran a la sodomía”.

El Estado de la Estrella Solitaria [“Lone Star State”, apodo del estado de Texas que se remonta a su época como república independiente en el siglo XIX] aprobó una ley penalizando la sodomía en 1860. Los infractores se arriesgaban a una pena de cinco a quince años en prisión. La penalización fue anulada en 2003.

Además, la plataforma dice que la homosexualidad “destruye el tejido de la sociedad, contribuye a la ruptura de la unidad familiar y lleva a la diseminación de peligrosas enfermedades contagiosas”.

También declara que la homosexualidad no debe ser presentada como un estilo de vida “alternativo” aceptable en las escuelas públicas y que la “familia” no debería redefinirse para incluir a las parejas homosexuales.

La propuesta de 25 páginas presentada la semana pasada como una guía para el GOP del estado durante los próximos dos años incluye otras medidas como penalizar los “negocios orientados al sexo” como los clubes de strip-tease y prohibir “toda la pornografía”.

El cardenal en invierno

Pobre “Compañero Cardenal”. Que un diario recién nacido como Tiempo Argentino le haga perder la que posiblemente haya sido la batalla política más importante de su período como presidente del Episcopado indica lo bajo que ha caído Jorge Mario. Como Pichetto, yo lo tenía como un tipo más inteligente, con un olfato político infinitamente más fino que el de Aguer, Marino & cía.

Esto me hace acordar a una entrevista radial que le hizo Gerardo Fernández a Manolo y a Martín Rodríguez acerca de Bergoglio y sus posicionamientos políticos. En ella, Manolo insistía en que Bergoglio no se alineaba con el sector que sostiene la línea que llamó “tradición, familia y propiedad” sino que intentaba tomar una postura un poquito más progresista, más ligada a los curas villeros y enraizada en su propia militancia juvenil en Guardia de Hierro (?). En fin, o Manolo erró o Bergoglio simplemente se vio forzado a adoptar un discurso ajeno. En todo caso el resultado está a la vista: el “Compañero Cardenal” brilla por su ausencia.

Los siguientes pasos

Juramento de Juan Manzur

Es curioso: cada año de la presidencia de CFK parece haber estado marcado por el tratamiento parlamentario de una o más leyes realmente significativas. En 2008 tuvimos las retenciones móviles —único proyecto que fue rechazado, y a raíz del cual el oficialismo cambió sus modos de operar en el Congreso—, la reestatización de Aerolíneas Argentinas (AA), la movilidad jubilatoria y la nacionalización de las AFJP. En 2009 estuvo la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (SCA) y la reforma política (por no mencionar otras iniciativas menos encomiables pero que igual pudieron ser aprobadas, como el adelantamiento de las elecciones legislativas y la ley de blanqueo de capitales). Y en lo que va del 2010, y con un Congreso opositor, hemos tenido el reemplazo de Martín Redrado por Mercedes Marcó del Pont en la presidencia del Banco Central (BCRA) y la ley de matrimonio igualitario; curiosamente en ambos casos el Senado votó en contra del dictamen emitido por la comisión de turno (en el caso de Marcó del Pont, el dictamen rechazaba su pliego, en el del matrimonio igualitario, rechazaba el proyecto con media sanción en Diputados). Hasta ahora la oposición no ha podido aprobar ninguno de sus proyectos, con lo cual no se cumplió la amenaza de “vetocracia” de la que hablaban allá por diciembre.

(Nota al margen: lo cierto es que CFK ha sido probablemente la presidenta que menos vetos y decretos de necesidad y urgencia (DNU) ha utilizado desde 1989, si se excluye de la lista al trío Puerta-Rodríguez Saá-Camaño de diciembre de 2001. Pongamos un ejemplo: el “republicano” y “buscador de consensos” De la Rúa emitió 73 DNU en sus casi exactamente dos años de gobierno. CFK, que en diciembre cumplirá tres años de presidencia, solo utilizó 14.)

Tras la victoria de la semana pasada, las organizaciones LGBT están presionando por una nueva ley de Identidad de Género, que facilitaría a lxs transexuales y travestis la obtención de nuevos DNI (aquí hay un grupo de Facebook creado para apoyar el proyecto). El proyecto fue presentado por Silvia Augsburger, diputada del PS y autora también junto a Vilma Ibarra del proyecto de matrimonio igualitario recién aprobado. Es un proyecto excelente, y creo que será menos resistido que el de matrimonio. No obstante, creo que hay algunos sectores dentro y fuera del gobierno que están especulando con otra iniciativa, mucho más audaz que la de Identidad de Género. Hablo de la despenalización del aborto.

No será nada fácil. El matrimonio igualitario, al lado de esto, va a parecer una pelea a botellazos en un bar. Despenalizar el aborto significa declarar la guerra a la Iglesia. Me imagino movilizaciones multitudinarias defendiendo los derechos de “el niño por nacer”, fotos de fetos mutilados, invocaciones a Satanás, etc. Si el matrimonio igualitario sacó lo peor de muchxs fanáticxs, la despenalización del aborto los va a galvanizar.

Pero también creo que si hay un momento propicio para hacerlo, es este. La Iglesia acaba de recibir un golpe durísimo, lo mismo que las iglesias evangelistas y los grupos judíos más ortodoxos que se manifestaron contra el proyecto. El solo hecho de presentar el proyecto de despenalización sería un nuevo golpe.

El problema más serio que se me ocurre a priori no es la resistencia de la derecha religiosa, sino de la propia CFK. Me consta que ella personalmente se opone al aborto, y se ha manifestado públicamente en ese sentido varias veces desde 2003. Néstor Kirchner me parece más indiferente en ese terreno, y podría llegar a persuadírselo, pero Kirchner ya no es el presidente, y no hay garantías de que vuelva a serlo en 2011. No obstante, hay una señal que me pareció un poco alentadora: el ministro de Salud Juan Manzur elevó ayer a Resolución la Guía para la Atención de los casos de Abortos No Punibles. Esta Guía es muy progresista, pues hace una interpretación amplia de los artículos del Código Penal que establecen en qué casos el aborto no es delito. En vez de limitarse a permitirlo en casos de peligro para la salud de la madre y violación a una mujer “idiota o demente”, la Guía incluye a todas las violaciones, y además abarca las amenazas a la salud mental de la madre. Es una señal alentadora, pero igual no albergo grandes esperanzas.

Dos nuevas

El día de ayer fue especial por dos motivos. Primero, es la primera vez (no sé si en toda nuestra Historia, pero ciertamente sí desde 2003) que un presidente no asiste a un Te Deum en una fecha patria. Ya los Kirchner habían comenzado a desafiar las tradiciones al trasladar el Te Deum por el 25 de mayo de la catedral de Buenos Aires a varias iglesias del Interior —comenzaron por Santiago del Estero, donde por aquel entonces era obispo el hoy caído en desgracia Juan Carlos Maccarone— y ofendiendo a muchos referentes de la derecha (incluyendo, curiosamente, a Marquitos Aguinis, judío de nacimiento y posteriormente agnóstico). En aquel entonces recuerdo que Horacio Verbitsky afirmó desde varias de sus editoriales domingueras en Página/12 que la mejor solución era simplemente abolir el Te Deum como acto oficial, puesto que desde lo simbólico significa una sumisión del Estado a la Iglesia.

Ayer, si bien tengo entendido que el Te Deum se celebró con la presencia de varias autoridades, la presidenta CFK estuvo ausente, pues programó su vuelo para llegar a San Miguel de Tucumán justo al finalizar la ceremonia. Sabía que iba a escuchar, nuevamente, planteos en contra del proyecto de ley de matrimonio igualitario.

Pero la presidenta no solo se negó a escuchar sino que, además, habló. Su referencia fue un poco elíptica para mi gusto, pero al menos nadie la malinterpretó:

Hemos sido los que hemos restituido derechos que habían sido cercenados y tengo el orgullo de decir que, mientras esta fuerza política fue mayoría en el Parlamento (sic) Argentino, jamás se le cercenó o se le negó un trato igualitario a ningún ciudadano y mucho menos a las minorías. Tengo el orgullo de decir que cada vez que hemos sido mayoría, ha sido para dar igualdad, inclusión y respeto a las minorías.

Hay que decir que, pese a todo, fue un muy buen golpe de efecto que CFK eligiera el 9 de julio para pronunciarse por primera vez a favor del matrimonio gay, un tema sobre el cual ella había mantenido silencio de radio desde el principio y sobre el cual todos los obispos del país iban a hablar —si es que puede llamarse “hablar” a sus eructos homofóbicos del día de ayer—.

Clarín, como siempre, continúa con sus titulares de antología. CFK nunca es “La presidenta”, siempre es “Cristina”, y siempre es ella quien hace las ofensivas. ¿No se le ocurrió poner, por ejemplo, “Fuerte cruce de los obispos con Cristina”?

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