El odio a Cristina, y los homicidios

La última tapa de Noticias (que no voy a linkear porque no quiero darle publicidad) ha generado el repudio tanto de Abel Fernández como de Bruno Bimbi, dos personas que no son para nada kirchneristas fanáticos, y que escribieron sendos artículos sobre el tema. El de Abel es más visceral, pues como él mismo dice, se trata de “una reacción moral, no política”. El de Bruno hace una reseña meticulosa de todos los ataques personales que CFK ha recibido (y ante los cuales ha guardado un admirable silencio) en estos casi diez años que lleva siendo la mujer más poderosa de la Argentina.

En otro orden de cosas, hace poco La Nación publicó una nota afirmando que las estadísticas oficiales sobre homicidios estaban siendo alteradas. Gustavo Arballo desmenuza pacientemente el informe en el que se basa el diario acá.

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Entrevista a Juan Carlos Torre

El título de esta entrevista de La Nación es, como muchas veces, engañoso. Solamente las dos últimas preguntas de la entrevista que realizó Pablo Sirvén al historiador Juan Carlos Torre están dedicadas a la actualidad política, el 90% restante del diálogo gira en torno a la fascinante e interminable discusión sobre los orígenes del peronismo, tema sobre el cual Torre ha trabajado durante décadas.

Debate Gargarella-Mocca en 678

Anoche estuvieron el jurista Roberto Gargarella y el politólogo Edgardo Mocca en 678; si no me equivoco, Gargarella es el primer opositor que acepta ir al programa desde que Beatriz Sarlo concurrió el año pasado. Como yo no lo miro regularmente, no pude verlo en vivo, pero me contaron que estuvo apasionante el debate entre ambos. Acá subo los videos.

1ª parte:

2ª parte:

(más…)

Filmus sobre Kirchner

Esta parte de la muy interesante entrevista que le hicieron los bloggers María Esperanza Casullo y Mendieta a Daniel Filmus para Artepolítica es directamente alucinante:

MEC: ¿Y vos que fuiste uno de los primeros, mejor dicho, de los ministros el primero del primer gabinete, cómo fue esa etapa de trabajar con Néstor en ese momento? Así, una semblanza más personal digamos…

Daniel Filmus: Sí, sí, un privilegio impresionante… por múltiples razones yo siempre digo que Dios ha sido muy generoso conmigo por las cosas que me pasaron, y sobre todo por haberme dado esa oportunidad. Primero lo de volver a soñar lo del 70, que pensábamos que ya había pasado. Un amigo mío me decía, no vamos a vivir la revolución, no porque falte mucho sino porque ya pasó. Que tengamos la revolución de vuelta por delante, tuvimos la revolución por delante y como que además fue, como dice Julio Godio, una revolución desde arriba, con el 22% de los votos. Yo tuve un fenómeno adicional. Es que conocí un viernes a Néstor y asumimos el domingo… así que yo el viernes le di la mano y bajé 5 kilos en una semana. No era gordo, pero bajé 5 kilos en una semana. Mirá, te voy a mostrar algo que me regalaron hace poco. Es la servilleta enmarcada con la que votamos con mi equipo ese viernes si nos quedábamos a trabajar con Ibarra en la ciudad, porque yo era el candidato a vicejefe de gobierno, o aceptaba ser ministro de educación de Néstor. Es decir ese día, era mi cumpleaños y estábamos en una mesa festejando el cumpleaños y votamos si íbamos al ministerio de la cudad o al gobierno nacional…

Mendieta: Tres a tres.

Daniel Filmus: Es secreto el voto, éramos seis. Seis compañeros con los cuales compartía la gestión de la ciudad… imaginate cómo será…

Mendieta: ¿Y quién definió?

Daniel Filmus: Definió Néstor… en ese momento yo era candidato de vice jefe de Ibarra, entonces llamó Néstor, y dijo “Ibarra no rompas las pelotas con esa interna acá” y todo duró un minuto. Al minuto yo estaba ahí sentado. Aparte no sólo eso, yo asumo el domingo y ahí estaba con mi señora, con mis hijas… y de pronto ¿dónde está Néstor, dónde está? Y salimos todos a buscarlo, porque la verdad es que estaba todo listo para asumir y no se lo veía por ningún lado. Y de repente aparece que le habían golpeado en la frente y pensé, está totalmente loco este hombre, dónde me metí. Eso fue el domingo, el lunes a la noche yo tenía que empezar pero había paro docente en Entre Ríos y siete provincias. Lo voy a ver y le digo, Néstor, no puedo asumir la educación de un país que no tiene clases. Y mirá hay que ir a resolver el conflicto… Y el me dice ¿vos lo tenés resuelto? Y yo le digo, mirá, tengo más o menos resuelto, Y él me pregunta, ¿cuánto necesitás? Necesitamos 70 millones de pesos. Bueno está bien, los tenés. El país estaba en la lona, me da 70 millones de pesos. Y le digo mirá, si le damos 70 millones a Entre Ríos, tenemos que darle 90 San Juan y así. Y él me dice, decime todo de golpe, ¿cuánto es? Yo le dije, mirá, son todo 270 millones de pesos, y pienso, éste me mata acá… Pero él lo piensa dos minutos y me dice “está bien, tenés los 270 millones de pesos”.

Pasaron dos cosas más. La primera me dice, estoy hablando del lunes a la noche que asumíamos, “pedí la avioneta, mañana salimos mañana a las 7 de la mañana para Entre Ríos y resolvemos el conflicto”. Yo tenía miedo en esa avioneta, entonces le dije mirá, por qué no hacemos al revés,

yo voy en auto te espero ahí, te aviso cuando tengo resuelto el tema y vos te venís y no sé qué. Y me cagó y me dice “no, no, te presto la avioneta. Andá vos primero en la avioneta y después me viene a buscar a mi”.

Eso fue lo primero, lo segundo es que voy a salir y me lo encuentro a Lavagna afuera, muy calmo, entonces vuelvo a entrar y le digo “mirá que yo no te conozco, pero te lo tengo que decir, afuera está el ministro de economía ¿le digo de los 270 millones de pesos, antes de que mañana se entere por los diarios? Y me mira, y ahí entendí toda la política en un día, me miró así y me dijo “el presidente soy yo”. Qué boludo, años perdí… porque otro te mandaba a hablar con el ministro de economía, así el ministro de economía te decía “mirá, plata no hay”. Pero al final es una decisión política.

O sea que ese tema lo dije una vez y se convirtió en tema de un artículo en el diario. Vamos y arreglamos el tema con Marta Maffei en aquel momento, hay una filmación que me la pasaron hace poco en canal 7, arreglamos, discutimos, negociamos el tema, lo llamo, él viene al mediodía… el gobernador era Montiel, un gobernador radical, yo creí que no sabía nada, viene el avioncito, viene con Aníbal Fernández, con Miguel Núñez, nada más. Todavía la noche anterior sale y dice “che, mañana vamos a Entre Ríos, ¿alguien tiene alguien, algún conocido, alguien que nos espere con auto?” El presidente de la nación, te imaginás, pregunta si había algún conocido para ir a buscarnos, en vez de la custodia y todo eso.

Bueno, llegamos y por supuesto había una seguridad enorme cuando vino el presidente, a la derecha está Montiel y la izquierda estoy yo. Entonces me dice, “¿adónde vamos?” Tenemos un problema, porque el sindicato quiere que hagamos un acto público con todos los trabajadores, etc etc… el gobernador quiere hacerlo en la casa de gobierno. ¿Y vos dónde decís? Y, es mucho más lindo con los trabajadores. Bueno, vamos para ahí… el gobernador. Baja en medio de la plaza, había 10 mil tipos en la plaza, porque estaban en huelga los estatales. Acá yo digo bueno, acá estamos, solos, él y yo e Ignacio (Arnaiz), que estaba conmigo, uno grandote. Él sólo, sólo bajó. Nosotros dos defendiéndolo. Al gobernador lo tiraron al piso y le empezaron a pegar y no pudo llegar. Yo tenía el acta para firmar en la mano, y en el forcejeo para entrar ahí se me perdió el acta, entonces en el momento de firmar, decimos qué firmamos, porque no había nada que firmar. Tuve que pedir unas hojas prestadas en blanco para la televisión, hacer que firmábamos algo. Y cuando vamos a salir toda la seguridad me dice “salimos por el costado”, no sé qué… vamos al auto… y él en vez de ir por el costado se va por el medio, se tiró arriba de la gente, que era lo que a él más le gustaba, estar con la gente, tardamos una hora, nosotros esperándolo a él para subir al auto. Él en vez de subir al auto quiso a ver al gobernador que estaba golpeado, entonces fue a la casa del gobernador caminando dos cuadras, con la gente que se le subía encima.

Los siguientes pasos

Juramento de Juan Manzur

Es curioso: cada año de la presidencia de CFK parece haber estado marcado por el tratamiento parlamentario de una o más leyes realmente significativas. En 2008 tuvimos las retenciones móviles —único proyecto que fue rechazado, y a raíz del cual el oficialismo cambió sus modos de operar en el Congreso—, la reestatización de Aerolíneas Argentinas (AA), la movilidad jubilatoria y la nacionalización de las AFJP. En 2009 estuvo la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (SCA) y la reforma política (por no mencionar otras iniciativas menos encomiables pero que igual pudieron ser aprobadas, como el adelantamiento de las elecciones legislativas y la ley de blanqueo de capitales). Y en lo que va del 2010, y con un Congreso opositor, hemos tenido el reemplazo de Martín Redrado por Mercedes Marcó del Pont en la presidencia del Banco Central (BCRA) y la ley de matrimonio igualitario; curiosamente en ambos casos el Senado votó en contra del dictamen emitido por la comisión de turno (en el caso de Marcó del Pont, el dictamen rechazaba su pliego, en el del matrimonio igualitario, rechazaba el proyecto con media sanción en Diputados). Hasta ahora la oposición no ha podido aprobar ninguno de sus proyectos, con lo cual no se cumplió la amenaza de “vetocracia” de la que hablaban allá por diciembre.

(Nota al margen: lo cierto es que CFK ha sido probablemente la presidenta que menos vetos y decretos de necesidad y urgencia (DNU) ha utilizado desde 1989, si se excluye de la lista al trío Puerta-Rodríguez Saá-Camaño de diciembre de 2001. Pongamos un ejemplo: el “republicano” y “buscador de consensos” De la Rúa emitió 73 DNU en sus casi exactamente dos años de gobierno. CFK, que en diciembre cumplirá tres años de presidencia, solo utilizó 14.)

Tras la victoria de la semana pasada, las organizaciones LGBT están presionando por una nueva ley de Identidad de Género, que facilitaría a lxs transexuales y travestis la obtención de nuevos DNI (aquí hay un grupo de Facebook creado para apoyar el proyecto). El proyecto fue presentado por Silvia Augsburger, diputada del PS y autora también junto a Vilma Ibarra del proyecto de matrimonio igualitario recién aprobado. Es un proyecto excelente, y creo que será menos resistido que el de matrimonio. No obstante, creo que hay algunos sectores dentro y fuera del gobierno que están especulando con otra iniciativa, mucho más audaz que la de Identidad de Género. Hablo de la despenalización del aborto.

No será nada fácil. El matrimonio igualitario, al lado de esto, va a parecer una pelea a botellazos en un bar. Despenalizar el aborto significa declarar la guerra a la Iglesia. Me imagino movilizaciones multitudinarias defendiendo los derechos de “el niño por nacer”, fotos de fetos mutilados, invocaciones a Satanás, etc. Si el matrimonio igualitario sacó lo peor de muchxs fanáticxs, la despenalización del aborto los va a galvanizar.

Pero también creo que si hay un momento propicio para hacerlo, es este. La Iglesia acaba de recibir un golpe durísimo, lo mismo que las iglesias evangelistas y los grupos judíos más ortodoxos que se manifestaron contra el proyecto. El solo hecho de presentar el proyecto de despenalización sería un nuevo golpe.

El problema más serio que se me ocurre a priori no es la resistencia de la derecha religiosa, sino de la propia CFK. Me consta que ella personalmente se opone al aborto, y se ha manifestado públicamente en ese sentido varias veces desde 2003. Néstor Kirchner me parece más indiferente en ese terreno, y podría llegar a persuadírselo, pero Kirchner ya no es el presidente, y no hay garantías de que vuelva a serlo en 2011. No obstante, hay una señal que me pareció un poco alentadora: el ministro de Salud Juan Manzur elevó ayer a Resolución la Guía para la Atención de los casos de Abortos No Punibles. Esta Guía es muy progresista, pues hace una interpretación amplia de los artículos del Código Penal que establecen en qué casos el aborto no es delito. En vez de limitarse a permitirlo en casos de peligro para la salud de la madre y violación a una mujer “idiota o demente”, la Guía incluye a todas las violaciones, y además abarca las amenazas a la salud mental de la madre. Es una señal alentadora, pero igual no albergo grandes esperanzas.

Sobre el faltazo de Menem

Cobos, con una cara de orto fenomenal al ver que el bloque kirchnerista se levanta de sus bancas.

Lo que pasó el jueves en el Senado no debería interpretarse como un intento del oficialismo de ganar tiempo inútilmente. No creo que en una semana los Kirchner consigan sumar la voluntad de los dos senadores que le permitirían invertir la proporción 37-35 que hay en el cuerpo.

Lo cierto es que el kirchnerismo, con su retirada del recinto, buscó poner en evidencia la debilidad del “Grupo A” opositor. Debilidad que nace del hecho, muchas veces repetido pero que parece que a lagente y a los medios todavía no les entra en la cabeza, de que no existe la oposición sino las oposiciones. Que el vedettismo de un senador —que el jueves fue Menem, pero la semana que viene podría ser el peronista “disidente” Reutemann, o el socialista Giustiniani, o el ex CC Cabanchik, o el indefinible Juez— derrumbe la estrategia del Grupo A como castillo de naipes es una muestra de falta de cohesión bochornosa. Menem lo hizo, como están diciendo muchos jocosamente, pero podría haber sido cualquier otro senador o senadora.

El bloque kirchnerista, tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados, es innegablemente minoritario, pero también es innegablemente disciplinado. El “Grupo A” no es más que la reedición de la querida y nunca bien ponderada bolsa de gatos, que es muy útil para ganar elecciones presidenciales, como en 1999, pero que se convierte en un flan a la hora de gobernar (o cogobernar, como intentan hacer ahora con tan magros resultados).

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