Anécdotas sobre Borges

Borges x SabatLa ideología política de Borges siempre fue —intencionalmente— confusa. En la década del ’60 se afilió al moribundo Partido Conservador, en algunas entrevistas se definió como anarquista y hacia fines de los ’70 tuvo un amable almuerzo con Videla y elogió a Pinochet. Pero una constante durante toda su vida fue su aversión hacia el peronismo. Su íntimo amigo y colega Adolfo Bioy Casares escribió en tiempos de la Revolución Libertadora: “Con Borges decimos que no se puede ser peronista sin ser canalla o idiota o las dos cosas. Desde luego no basta con ser antiperonista para ser buena persona, pero basta ser peronista para ser una mala persona”. Años después, su opinión sobre el peronismo era menos destemplada, y dijo su célebre frase: “Los peronistas no son ni buenos ni malos: son incorregibles”.

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Entrevista a Juan Carlos Torre

El título de esta entrevista de La Nación es, como muchas veces, engañoso. Solamente las dos últimas preguntas de la entrevista que realizó Pablo Sirvén al historiador Juan Carlos Torre están dedicadas a la actualidad política, el 90% restante del diálogo gira en torno a la fascinante e interminable discusión sobre los orígenes del peronismo, tema sobre el cual Torre ha trabajado durante décadas.

Eloy

Creo que a veces los mejores elogios que se le hacen a algunas personalidades públicas provienen no de sus amigos sino de tipos que capaz que están parados ideológicamente en la vereda de enfrente. En la Clase 18 de su Historia del peronismo, José Pablo Feinmann se refirió al recientemente fallecido Tomás Eloy Martínez en estos términos:

Un notable escritor antiperonista, que llega a sus cimas cuando escribe sobre aquello que sitúa en sus antípodas, menos en Santa Evita, en la que cede, gozoso y fascinado, ante la grandeza del personaje.

En la Clase 61, Feinmann escribió:

Los libros sobre [la masacre de] Trelew que deben leerse son el que acabo de citar [Trelew, de Alberto Alderete y Christian Petralito], el de Humberto Costantini, Libro de Trelew, y el de Tomás Eloy Martínez, La pasión según Trelew. Tomás presentó este libro en 1973, en plena campaña electoral de Perón-Perón. Una etapa de momentánea elasticidad. Me llamó la atención que un periodista tan exitoso se metiera en un lío tan comprometido. Además, no tenía trayectoria militante en la izquierda peronista ni en la marxista. Y en la foto que exhibía La Opinión se lo veía con una barba intempestiva. Más allá de esto o más acá, el libro es excelente, está tan bien escrito como sólo Tomás y algunos otros pueden escribir en este país y le costó lo que sin duda habría de costarle: persecución y exilio.

Creo que nada mejor que estas dos citas para recordar a uno de mis escritores argentinos favoritos.

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